Adiós al millennial pink

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Tengo que confesar algo: me encanta el millenial pink. Hace poco, planeando la bachelorette de una amiga, insistí tanto, tanto, tanto, para que usáramos este color. ¡Lo amo!

En lo que va del año, e incluso desde el verano de 2016, ver Instagram ha sido entrar a un mundo rosa. Todo ha sido rosa. Es como mirar a un lado y a otro, y encontrarse con el mismo color por todos lados. Incluso, se ha dicho que este tono ya pasó a ser un neutro, con un amplio rango de tonalidades. No es casualidad, entonces, que Man Repeller afirmara que cuando todos empezaron a llamarlo millennial pink, el tono ya había pasado de ser el beige con un poco de rosa a un tono entre durazno y salmón.

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Millenial pink “everywhere”. Vía Mindthis Magazine.

Sí: el rosa se apoderó del mundo por un buen tiempo pero, como rayos de sol, todo apunta a que hay un cambio de generación. Es el gen-z yellow. Solo era cuestión de tiempo para que apareciera, y así como el millennial pink, este no es un color en particular, sino que son varios tonos de amarillo que están siendo usados por las más jóvenes it girls, lo que significa que para 2018 estaremos en un mundo color banana.

Un mundo banana, que según la experta colorista Erika Woelfel, aporta “una fuerte sensación de energía y de positividad”. Es, además, de esos colores que no pasan desapercibidos y que al dar un vistazo a ellos tienes que volver a verlos. Es un color para ser visto y recordado. Para expresar seguridad y confianza. Por años le hemos temido (hay quien no tiene ni una sola prenda amarilla en su armario), pero esos tiempos han quedado atrás.

Diría que es un color que nos hace pensar en mujeres sin miedo, seguras y empoderadas. Que no tienen miedo a sobresalir. Que no tienen miedo a hablar. Que saben lo que quieren. Que no temen parecer fuera de lugar. Que alzan la voz para exigir sus derechos.

Gigi Hadid en amarillo. Vía Pinterest.

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Selena Gómez, en gen-z yellow. Vía Genius.com.

El amarillo ya llegó, y lo hemos empezado a ver por todos lados: en el Instagram, en la alfombra roja, en los catálogos de las tiendas online… Y, por supuesto, no podía dejar de mencionar el video de Fetish, de Selena Gomez  (canción que, por cierto, me encanta), en el que la vemos en varios vestidos amarillos, y en el que la escenografía y el ambiente son de ese mismo color. Lo he visto más de diez veces, porque simplemente amo ese vibe pie-de-limón de 1950 que me recuerda a la feminidad de esa época, pero que también me hace pensar en una mujer de este tiempo que sabe lo que quiere, y tiene la fuerza para lograrlo.