DIY brunch: receta para un fin de semana en la mañana


Si no fuera por la seguridad con la que hacía desayunos, hubiera renunciado totalmente a la cocina. El día en el que hice un plato de pasta que sabía a tierra, perseguida por los fantasmas de aquellos huevos revueltos que llevaban demasiada pimienta, y otros cuentos de horror en la cocina, me dije: “¡Nunca más!”.

Acudí a comida preparada, a depender de la cocina de terceros, y si de mí dependía cocinar, los platillos debían ser desayunos. Desayunos en los tres tiempos, o en dos. Gracias a esa necesidad perfeccioné el english breakfast, y hoy domino el arte de la salsa holandesa.

Eran deliciosos mis brunch: el complemento perfecto para lo que sea que hubiésemos hecho la noche anterior y el preámbulo ideal para un día ocioso, como los que nos gustan a los jóvenes en búsqueda de nosotros mismos. Incluían siempre una dosis de café en prensa francesa y pan recién comprado, tostado y con mantequilla de acompañamiento.

Créditos: Paty Trigueros.

Fue en ese entonces que empezó mi afán por encontrar la receta perfecta de sándwich de desayuno… y, hasta ahora, nada le ha ganado a mi croissant con jamón curado, huevo estrellado con queso emmental rallado y cebollas caramelizadas.

Y a la par del brunch siempre iba la frase de rigor: “¿Querés más café?”. Yo solía ser la protagonista de las dosis de café extra, debo admitirlo.

Afortunadamente, siempre hay algún buen pretexto para hacer un brunch con todo aquel que se anime a empezar el día con café, desayuno, almuerzo y mimosas.

Porque no se trata de servir desayuno a una hora arbitraria. Aunque a muchos restaurantes les funciona esta lógica de servir desayuno y llamarlo brunch, lo que lo hace verdadero es encontrar la clave para combinar sabores, en ese encuentro de dos momentos muy distintos del día (el desayuno y el almuerzo).

Porque el brunch es una mezcla entre el desayuno y el almuerzo, debe ser una invitación para que tus papilas gustativas retengan lo que desean a primera hora y se adelanten a lo que circula en un restaurante al mediodía. Y si lo acompañas de un cóctel como un Bloody Mary, eso es un plus.

Créditos: Paty Trigueros.

Y no hace falta pedirle a terceros esa mezcla que satisfaga tus antojos. La receta para un brunch es más factible de lo que te imaginas, si tan solo seguís tus gustos por aquellos platos salados que comerías al almuerzo, sin ignorar los platillos que son de desayuno (sí, un desayuno que de verdad te sustente, y no el yogurt con granola que te llevás a la oficina).

Ingredientes

  • 1 sábado por la mañana
  • 1 mesa
  • 1 botella de champán
  • 1 caja de harina para pancakes
  • 1 zanahoria rallada
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 pan campesino, en rodajas
  • 1 tomate
  • 1 cucharada de vinagre balsámico
  • 2 cucharadas de crema fresca
  • Papas cambray
  • 1 zucchini rallado
  • Pérejil y ajo picado
  • 8 huevos
  • 1 papaya
  • 1 queso ricotta
  • 3 naranjas
  • ½ piña

Cómo prepararlo:

  1. Junta a tus amigos en la casa, el sábado. O, bueno, diles que lleguen y empieza a preparar todo antes de que toquen el timbre.
  2. Haz tu jugo de frutas, con la papaya, la piña y las naranjas, porque un ponche con champaña es mejor que una mimosa.
  3. Bate los huevos junto a las dos cucharadas de crema, con una pizca de sal y haz huevos revueltos. Con paciencia, bájale al fuego y no dejes de mezclar. Te quedarán más suaves y sabrosos que los que te haces a la carrera.
  4. Sigue las instrucciones de la caja de harina de pancakes, pero no te detengas allí: agrega la zanahoria rallada, mezclada con azúcar y canela. Así tendrás tus propios pancakes de zanahoria.
  5. No pueden faltar las papas caseras. Deja hervir las papas cambray por 15 minutos, sácalas y ponlas en una cacerola a saltear con zucchini rallado, ajo y perejil. Agrega sal y pimienta al gusto.
  6. Pon a hornear el tomate con aceite de oliva y vinagre balsámico, y un poco de azúcar. Queremos que lleguen a un punto de asado, con un toque agridulce que le dará el vinagre y el azúcar. Déjalos en el horno a 300 grados, hasta que se logre el cometido.
  7. Pon a tostar las rodajas de pan campesino, pero no creas que allí termina esto. Lo que vas a hacer es untar ricotta y servirlas con el tomate encima.

Después viene el momento esperado de degustar la comida, incluida la mimosa 2.0. Ese es el momento que todo brunch debe incluir, más que cualquiera de los ya mencionados ingredientes. El momento en que se disfruta del platillo… Ese es el que no debe faltar.