“Yellow Submarine”: la canción y la película animada de los Beatles

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Era marzo de 1966, y en la casa londinense de la familia Asher un Paul McCartney de 23 años, al borde de un estado onírico, concebía una canción que pocos meses después pasaría a formar parte del icónico álbum Revolver, de The Beatles.

“Recuerdo pensar que una canción para niños sería una muy buena idea y pensé en imágenes, el color amarillo vino a mí, un submarino vino a mí, y pensé: ‘Bien, esto es algo agradable, como un juguete, un submarino amarillo muy infantil’”, y el compositor inglés también añadiría: “La estaba pensando como una canción para Ringo, lo cual eventualmente resultó ser así”.

En agosto del mismo año, Yellow Submarine fue lanzada como sencillo (el único en la historia del cuarteto con Starr en las vocales principales) en conjunto con Eleanor Rigby. La publicación doble les merecería una vez más la primera posición y una permanencia de trece semanas en las listas de popularidad del Reino Unido.

A pesar de su mensaje directo, la canción, quizá por la asociación entre la figura del submarino, la carrera armamentista y la propia postura antiguerra del grupo, sería utilizada por manifestantes como himno en oposición a la Guerra de Vietnam, que Estados Unidos libraba desde mediados de la década de los cincuenta.

The Beatles en 1966. Vía Beatle Photo Blog.

El año 1968 traería consigo la publicación de un largometraje animado del mismo nombre, que contó con un equipo de 200 animadores y con la dirección artística del ilustrador checoslovaco Heinz Edelmann. Este largometraje ayudaría a The Beatles a distanciarse cada vez más de la imagen limpia que caracterizó sus primeros años, para hacer referencia a la experimentación psicodélica que primó durante finales de la década de los sesenta.

La distribución de Yellow Submarine estuvo a cargo del estudio United Artists. Vía YouTube.

El filme utilizó la técnica de animación rotoscopia, imágenes reales que eran trazadas por los animadores y posteriormente pintadas. Edelmann, que caracterizaría a la película como una “serie de cortos interconectados”, se tomaría la tarea de alternar entre diferentes estilos de animación, para mantener la atención de las audiencias.

La trama, como su material base, recogía un argumento simple: el cuarteto de Liverpool era reclutado por un viejo marinero, el Capitán Fred, a bordo de un submarino amarillo para derrotar a los Blue Meanies, seres azulados adversos a la música que asediaban a los habitantes de la fantástica Pepperland.

El resultado, por supuesto, sería a favor de The Beatles, quienes heroicamente restaurarían el color, de la mano de la música, una vez más al paraíso ficticio.

El soundtrack del film fue publicado en 1969, bajo el nombre “Yellow Submarine”, y representa el décimo disco de estudio en la carrera del grupo. Vía The Beatles.

La película demostraría ser más longeva que su contraparte musical, y para finales de la década de los setenta fue referenciada por el videojuego Space Invaders, cuyos antagonistas principales eran apodados Green Meanies.

En 2012, el productor Josh Weinstein, notable por su trabajo en The Simpsons, no solo señalaría al largometraje como inspiración para algunas de las secuencias de la serie animada en episodios como The Mysterious Voyage Of Homer y Last Exit to Springfield, sino también como bastión del surgimiento y popularización de la animación occidental.

“Last Exit to Springfield” fue transmitido en 1993. Vía Simpsons World.

A lo mejor las declaraciones de Weinstein no estaban fuera de lugar, y es que el filme de 1968 ha sido aludido con mayor frecuencia en trabajos de animación. Desde Las Chicas Superpoderosas hasta Futurama, la cinta continúa colándose en la cultura popular a más de cuatro décadas de su génesis.

Video de “Yellow Submarine”, de The Beatles. Vía YouTube. 

La versión restaurada de “Yellow Submarine” está disponible en iTunes y Amazon.