Acné: pasé por ello y te cuento qué aprendí


Batallar con el acné es todo un reto. Es un reto para tu autoestima, para tu amor propio. No solo se pone en juego la percepción que tienes sobre ti, sin importar cómo se vea tu rostro, sino también cuánto te importas tú mismo como para hacer algo al respecto.

En mi caso, el acné fue parte de mi vida desde los 14 hasta los 21 años. Sí, ocho años se lee como algo muy feo, pero no todo fue tan malo durante ese tiempo. Hubo semanas en las que ni una sola espinilla brotaba en mi cara, pero luego todo parecía volver a comenzar.

De hecho, puedo dividir mi experiencia en tres etapas. En la primera, todo inició con pequeñas espinillas y con puntos negros. Nada realmente grave. Durante la segunda, las espinillas comenzaron a ser más, eran más grandes y había inflamación. A pesar de eso, era algo con lo que podía vivir con relativa tranquilidad. La tercera etapa, sin embargo, fue la peor. Todo ocurrió con el último brote de acné que tuve. Por alguna razón, mi piel estaba más roja, más inflamada, y con muchas más erupciones, muy grandes.

Créanme: durante esta tercera etapa evitaba verme al espejo. Me daba miedo. No me atrevía a subir la mirada y ver mi reflejo. Si bien mi acné no fue tan severo como otros casos que conozco, no soportaba ver mi cara en ese estado, sobre todo porque la situación parecía jamás terminar y ser totalmente incontrolable. 

Aunque mi autoestima corrió mucho riesgo en esta batalla, traté de que mi amor propio fuera lo suficiente como para moverme a hacer algo por mí misma. Porque es fácil acomodarse y pensar que es normal que tengas tanto acné. O darte por vencido y, simplemente, esperar a ver cómo reacciona la piel al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente.

Mientras lidié con el acné aprendí bastante sobre este, sobre la piel y cómo cuidarla… bueno, fue un aprendizaje doloroso. Difícil y caro. Pero ya que de algo debe servir la experiencia (además de haber sido de utilidad para mí), hoy quiero compartir contigo un poquito de mi aprendizaje.

¡Este es tu momento para vencer al molesto acné! Vía Giphy.

Para comenzar, es importante que sepas que no todos los brotes de acné son iguales. No todos se deben a las mismas razones. Hay ocasiones en que el origen del acné son problemas o cambios hormonales, o está relacionado con ellos, como en el caso de aquellas mujeres que todos los meses ven surgir un barro o un par de espinillas cuando la menstruación se acerca. El acné también puede deberse al estrés, podemos tener una predisposición genética a él o quizá hay un factor bacteriano involucrado.

Igual de importante es que sepas esto: lo que comemos no causa el acné. Eso sí, la dieta puede influir en cómo se desarrolla.  

El problema no es el chocolate… el verdadero origen es otro. Vía Giphy.

Ante la presencia de acné, muchas personas recurren a las mascarillas. Esto está bien. Las mascarillas caseras y naturales funcionan, pero no para todos y no en todos los casos. Nuevamente, aquí dependerá de qué tipo de acné tengas y qué tan severo sea. En lo personal, yo busqué esta solución por algún tiempo y probé con varios tipos, especialmente en la tercera etapa de mi experiencia.

Si tus problemas de acné no son severos y más bien son esporádicos, entre las mejores mascarillas caseras para el acné te recomiendo la de barro o arcilla. Este ingrediente ayuda a exfoliar y desintoxicar la piel, limpia los poros y elimina las células muertas. Para estos casos, es recomendable la arcilla verde o la arcilla francesa, que son muy utilizadas para fines cosméticos y que puedes encontrar en tiendas de productos naturales, herboristerías y farmacias. Evita usar barro común, pues aquí la calidad es esencial.

Las mascarillas de barro deben permanecer sobre el rostro de 15 a 20 minutos y debes aplicarlas una vez a la semana. Si tu piel es muy sensible, procura mezclar el barro con aceites esenciales calmantes.

Las mascarillas de avena pueden ayudar a reducir las impurezas. Vía rossetto.ro.

Debes guardar la arcilla en un envase cerrado, y mantenerla en un lugar seco y fresco, lejos del calor o la exposición al sol. Además, si mezclas el barro con aceites esenciales, hazlo en el momento en que te aplicarás la mascarilla, y si sobra mezcla, deséchala.

Por otro lado, también están las mascarillas de aloe vera y las de avena. El aloe vera tiene propiedades astringentes y ayuda a limpiar, desinflamar y regenerar la piel. Lo ideal es que te apliques el cristal extraído de una hoja de sábila, así de natural y directo. En el caso de la avena, esta limpia, hidrata y exfolia. Puedes aplicarte mascarillas de avena y leche, o avena y pepino. Y aunque algunos recomiendan también mezclar el aloe vera o la avena con miel y azúcar, hay expertos que no recomiendan estos ingredientes para mascarillas faciales.

También existen mascarillas preparadas y que están a la venta, como el caso de la Mascarilla de barro del Mar Muerto, que puedes encontrar en Amazon. Esta combate espinillas y puntos negros, exfolia, desintoxica, remueve el exceso de aceite en la piel y las células muertas. Todo esto se debe a que es 100 % natural y está compuesta de infusiones minerales propias del barro del Mar Muerto, tiene manteca de karité y aceites esenciales, como aceite de girasol y de jojoba. No posee sustancias químicas ni toxinas, alcohol y tampoco fragancias añadidas.

En la sección de reseñas, encontrarás comentarios de muchas personas que dicen maravillas de esta mascarilla. En cuanto a mi experiencia, probé este producto y me ayudó, pero solo para las espinillas pequeñas. No tuvo efecto alguno sobre los brotes más grandes y la inflamación.

Si quieres convencerte, puedes encontrar varias reseñas de la Mascarilla de barro del Mar Muerto. Vía myorganiczone.com.

A pesar de todo, las mascarillas no funcionaron para mí. Yo esperaba una solución más rápida y más notoria, así que desistí en poco tiempo y recurrí a ayuda médica profesional, la cual tampoco fue más rápida, pero sí más efectiva.

Además de las mascarillas, es muy importante la limpieza facial diaria. Busca un jabón suave para pieles grasas y lávate el rostro en la mañana y en la noche. Recuerda que debes hacerte masajes circulares suaves, sin mucha presión y que no sean muy prolongados. Luego, utiliza una toalla limpia y que uses únicamente para tu rostro. No frotes la toalla contra tu piel, y en cambio sécate con pequeñas palmaditas.

No olvides hidratarte la piel, aunque tengas piel grasa, pues todos los tipos de piel necesitan humectación, solo que esta debe ser específica, de acuerdo con las necesidades de cada una. Y si usas maquillaje, te recomiendo que busques cremas o lociones desmaquillantes específicamente para pieles grasas. Incluso existen productos dermatológicos como el agua micelar, que también funcionan como desmaquillantes. De igual manera, procura ocupar cosméticos que también sean apropiados para tu tipo de piel.

Otro tip importante: No te olvides de lo necesario que es lavar las brochas y esponjas con las que nos maquillamos. Si usas maquillaje en polvo, lo ideal es lavar estos artículos una vez a la semana; pero si tu maquillaje es líquido, lávalos todos los días. Recuerda utilizar agua tibia y un jabón neutro para la limpieza.

La limpieza del rostro es e-sen-cial. Vía Giphy.

Por esto, si tu acné es muy persistente o invasivo, ve al dermatólogo. Entiendo que el factor económico pueda ser un obstáculo, pero si está dentro de tus posibilidades, te lo recomiendo altamente. Un dermatólogo sabrá detectar a qué se debe tu acné y podrá administrar y recetar el mejor tratamiento según tus necesidades (recuerda que lo más importante no es atacar a la espinilla o barro, sino a su origen). Por lo general, el tratamiento contra el acné consiste en pastillas e incluso antibióticos si el acné es muy severo, junto al uso de cremas, jabones especiales y soluciones astringentes o exfoliantes. En el caso de las pastillas, y si tienes una vida sexual activa, es muy probable que también te receten anticonceptivos, pues un embarazo durante el tratamiento podría volverse riesgoso.

Además, un médico también puede ayudarte a que el acné no deje marcas tan notorias, como las manchas o las cicatrices. Actualmente, los métodos más usados por dermatólogos para estos casos son los peelings cosméticos, ya sea en crema o como mascarillas, las cremas despigmentantes, y también está el tratamiento con láser para eliminar el acné y sus cicatrices. En mi caso, mi dermatólogo me recetó las cremas y me funcionaron a la perfección, para que no me quedaran manchas.

Y busca a un dermatólogo que te haga sentir cómodo contigo mismo. Yo visité dos especialistas antes de encontrar a uno que de verdad me convenció y que me ha ayudado muchísimo. Como dicen, la tercera es la vencida. Sin embargo, hay algo en lo que los tres médicos coincidían: el uso de bloqueador solar. Esto es necesario por dos razones: primero, la exposición al sol puede ser un factor que afecte negativamente a cómo se desarrolla el acné; y segundo, algunas de las cremas y medicamentos usados en el tratamiento contra el acné pueden hacerte más sensible al sol y ocasionar manchas, pero esto lo evitas con un buen protector solar. En estos casos, los bloqueadores usados deben tener un Factor de Protección Solar de 50 en adelante y ser especiales para pieles grasas.

Los protectores solares deberían ser, de hecho, un recurso vital e imprescindible de la rutina de cuidado de la piel. Se debe reaplicar cada dos a tres horas y, aunque es una capa más de tu maquillaje, no tiene por qué ser estorbosa, ya que puedes buscar protectores solares con texturas ligeras (pero resistentes al agua) y con acabado mate. Además, si realizas algún deporte y sudas mucho, si nadas por un tiempo prolongado o te das un baño, también debes reaplicarte bloqueador.

Otras dos grandes ventajas de usar protector solar es que te estarás protegiendo contra el cáncer de piel. En España, en la primera mitad de 2017, se reportaba que los casos de cáncer de piel habían aumentado en un 38 % desde 2014 y se registraban 600 muertes anuales. Además, aunque el cáncer tipo melanoma solo representa el 1 % de los casos, es el que más muertes causa. Para Estados Unidos, se prevé que en 2018 se diagnosticarán más de 90,000 nuevos casos de melanoma y que más de 9,000 personas morirán por esta causa.

A la vez, con el uso de protector solar, estarás evitando que aparezcan líneas de expresión prematuras. Y es que, aunque te parezca difícil de creer, las líneas de expresión surgen, sobre todo, por la exposición al Sol. Para evitar esta situación es que, en países en los que el cuidado de la piel es una prioridad (es el caso de Corea), el uso de protectores solares es parte de la rutina de belleza, y se presta mucha atención a que estos tengan un Factor de Protección Solar de 50 en adelante.

Todos necesitamos usar protector solar (tengamos o no tengamos acné). Vía polimedicos.com.

Aunque aprendí mucho sobre cuidados de la piel durante la época en que lidié con el acné, en definitiva la mejor enseñanza fue el valor del amor propio. Créanme que si no hubiera sido por esas ganas de superar el acné, nunca hubiera buscado una solución a mi problema. Pero amarse a sí misma va más allá.

En la batalla contra el acné también te encontrarás con miradas o comentarios negativos de las personas que te rodean, y hasta de las que te importan. Puede que te digan que tu rostro se ve mal, que te verías más linda sin acné, y aun cuando tengas una mejoría notable, te lo seguirán diciendo. Es aquí cuando debes amarte y defenderte como nadie más lo haría. Es mejor que te resbale todo lo malo.

Sin embargo, también habrá gente que te apoyará, que estará pendiente de cómo cuidas de ti y de tu piel, y se alegrará junto a ti cuando las cosas comiencen a ir mejor. Estas personas valen oro y sumarán a tu bienestar. Si bien tu autoestima y amor propio dependen de ti, también es positivo que te rodees de aquellos que también quieren cuidar de ti.

Tú decides cómo combatir el acné, pero ten presente que es fundamental elegir la opción que mejor funcione contigo. No importa qué tan leve o grave sea tu caso, nunca olvides que unas cuantas espinillas o barros no te definen como persona y que la belleza verdadera no radica únicamente en cómo se vea tu rostro. El acné no te define.