Demuéstrale al estrés que tú eres más fuerte


Todos conocemos el estrés. Lo hemos experimentado. Esa sensación incómoda y de tensión cuando algo nos preocupa. Puede ser que tú no te estreses por las mismas cosas que yo, o puede ser que tú no reacciones al estrés de la misma manera que yo. Sin embargo, todos hemos estado ahí.

Aunque en esos momentos podríamos querer gritarle a todo aquel que se cruce por nuestro camino o, incluso, ni siquiera ver a nadie, hay algo que debes saber: el estrés a veces —a veces— puede ser bueno, pues es precisamente por eso que decidimos reaccionar y actuar ante lo que esté ocurriendo.

Pero esto no significa que no debamos hacer nada si nos sentimos estresados. Tenemos que aprender a manejarlo y controlarlo. Y para esas situaciones en las que ya no nos aguantamos ni a nosotros mismos, aquí te van unos cuantos tips que podrían resultarte muy útiles.

N.º 1: Tómate una pequeña pausa, te la mereces

Lo entiendo: cuando estamos muy ocupados o tenemos una lista larga de actividades por hacer, quizá pensemos que tomar pausas es lo menos adecuado. Pues claro, queremos terminar rápido lo que sea que estemos haciendo. Pero ¿has escuchado de las pausas activas?

Las pausas activas son pequeños descansos que duran de cinco a diez minutos, que se hacen durante una jornada de trabajo o de estudio, y en los que suelen realizarse dinámicas o ejercicios de estiramiento, de movilidad o similares. Esto nos ayuda a recuperar energías, para así ser más eficientes.

¡Estírate un poco! Vía Giphy.

Las pausas no solo ayudan a controlar el estrés, sino que también contribuyen a disminuir ese cansancio físico y mental que podemos estar sintiendo. Aunque se recomienda que se hagan cada tres horas —si estás en un horario laboral, digamos—, puedes realizarlas cuantas veces sean necesarias.

Ejercicios de estiramiento que puedes poner en práctica para las pausas activas. Vía osteosgsstblog.blogspot.com. Si quieres más ideas para las pausas activas, puedes verlas aquí.

Por otro lado, si eres del gusto de pausas un poco menos activas, también están las opciones de ver videos cortos, jugar un poco, hablar con alguien o hasta revisar tus redes sociales. Eso sí, hazlo bajo tu propio riesgo, pues podrías terminar dedicándole más tiempo del necesario a estas actividades.

N.º 2: Vamos, muévete un poco

No importa si corres como Phoebe, de Friends, o si eres un basquetbolista como Troy Bolton, el ejercicio siempre será beneficioso, tanto para disminuir el estrés como para tu salud.

¿Sin ganas de salir a correr? Apúntate con tus amigas para hacerse barra (por lo menos, para algo bueno debe servir la presión social). Vía Giphy

Dependerá de ti descubrir cuál deporte o ejercicio te es más cómodo y te da mejores resultados. Si al estresarte quieres golpear a toda la humanidad, probablemente entrenar con un saco de boxeo sea lo tuyo (pero tómatelo con calma, ¿eh?).

Pero tampoco es necesario que te inscribas al gym o te exijas demasiado. Puedes hacer ejercicios en casa, realizar yoga o pilates, o simplemente dar caminatas de 30 a 45 minutos. ¡Incluso puedes llevar a tu perro contigo!

Mantente activo con el ejercicio que te haga sentir mejor. Vía Giphy.

N.º 3: Morfeo también quiere ayudarte

Oh, Morfeo, el mitológico dios del sueño. A pesar de que conozco a algunas personas que no son fans de dormir, hay otras que definitivamente lo somos.

Para algunos, cuando es hora de dormir… es hora de dormir. Vía Giphy.

Aunque no se trata de dormir tanto, que al despertar no sabes ni qué año es, la cuestión es que logres descansar un poco. Para esto, basta con una siesta que dure entre 20 y 30 minutos. Si dura más tiempo, podría generarnos más ganas de seguir durmiendo o hasta afectarnos en el sueño nocturno.

Sí, para los amantes del sueño, una siesta tan corta podría parecernos una broma, pero ese es el tiempo necesario para recargar energías. Y ten presente una cosa más: la siesta no está hecha para todos. Tómala solo si la necesitas.

¡Aprovecha bien esos minutos! Vía Pinterest.

N.º 4: Deja que la música fluya y haga lo suyo

Hay ocasiones en las que la música se vuelve nuestra mejor aliada. Si el estrés es demasiado, una muy buena opción es escuchar la música que más nos gusta y nos pone de buen humor. Algunos prefieren la música clásica o la instrumental, y otros prefieren un poco más movido o con un sonido más fuerte. Tú mandas.

Aprovecha a cantar y a bailar, sin importar que lo hagas horrible. Si te relaja, hazlo como si nadie te estuviera viendo. Pues si lo disfrutas, es válido.

¡A bailar se ha dicho! Vía Giphy.

N.º 5: ¿Tienes una mascota?

Si amas a tu mascota, y estar junto a ella te pone de buen humor, esta también es una muy buena opción contra el estrés.

Petlovers: hay una razón más para validar su amor. Vía Giphy.

Interactuar con nuestros perros, gatos, conejos o con el animal que tengamos como mascota nos puede traer grandes beneficios. Cuando, por ejemplo, los acariciamos, disminuyen los niveles de cortisol, es decir, la hormona del estrés, y se incrementan las endorfinas en nuestro cuerpo, las llamadas hormonas de la felicidad.

Como dato interesante, existen universidades en las que suele haber perros a la disponibilidad de los estudiantes, para que estos los acaricien cuando se encuentran estresados por exámenes y evaluaciones. Esto ha ocurrido en la biblioteca de Derecho de la Universidad Emory, en Atlanta, Estados Unidos, donde en 2012 un labrador llamado Stanley dio este servicio. Se han dado visitas similares de perros en la Universidad Kent State, en Ohio; en Macalester College, en Minnesota, e incluso en Harvard y en Yale.

¿Cómo no amarlos? Vía Giphy.


Recuerda que no es necesario que pongas en práctica todos estos consejos para ganar la batalla contra el molesto estrés. Lo más importante es que logres encontrar la manera para sentirte mejor contigo mismo. Entre todos estos tips, ¡eres libre de elegir el que mejor funcione para ti!