¿Shop, shop, shop? ¡STOP!


Compras, compras y más compras… primero una tienda, luego la otra… en efectivo, con tarjeta, con cheque, como sea. Comienzas nada más mirando, y terminas llevándote contigo casi todo el almacén. Es como si algo dentro de ti te impulsara a comprar de manera compulsiva, como toda una shopaholic.

Precisamente, fue Rebecca Bloomwood quien le dio sentido a este término en 2009, en la película Loca por las compras (la cual se basa en una serie de novelas de Sophie Kinsella). El personaje tiene una afición innata por arrasar con las tiendas cada vez que sale a caminar por la ciudad de Nueva York, gastando hasta el última centavo de sus tarjetas de crédito. Esta pobre chica lucha contra sus impulsos fashionistas a lo largo del filme, mientras trata de conseguir el empleo de sus sueños.

Si aún no has visto la película, puedes encontrarla en Netflix. Vía Hollywood Reporter.

Debemos admitirlo: así como Rebecca, muchas nos volvemos un poquito locas cuando de shopping se trata. Pues, ¿cómo no va a ser así, si es una experiencia más que agradable?: Ver los estantes de los almacenes llenos de hermosos accesorios, el brillo de las telas, el olor a zapatos nuevos y esa emoción que sientes cuando acaban de pagar y, finalmente, existe la posibilidad de que algo de todo eso sea tuyo. Felicidad pura… pero momentánea.

La mayoría de nosotras no percibe el problema, sino hasta cuando toca hacer los pagos del mes y los números no pintan bien. Invertir todo el sueldo o la mesada en el mall termina siendo bastante más caro de lo que parece, y entonces te arrepientes de haber comprado cosas solo porque sí.

No hay duda de que es una situación complicada. Muy complicada. Pero, aunque quizá no podamos devolverte tu dinero, sí que podemos ayudarte a dejar a un lado tus viejos hábitos de shopaholic y mantener a salvo tu bolsillo. Tan solo sigue estos sencillos consejos:

N.º 1: En efectivo es más efectivo

Cuando debas comprar algo, procura hacerlo en efectivo, no uses la tarjeta. Recuerda que, aunque en ese momento no sientas el gasto, pronto necesitarás ajustar cuentas con el banco, y no quieres que las cifras sean negativas. Cuando haces uso de las pequeñas (pero poderosas) amiguitas de plástico, te es imposible llevar el control de tu dinero, ya que es “electrónico”.

Y es que solo las deslizas una y otra vez por la máquina, sin saber realmente cuánto has gastado. Para evitar sacar cierta cantidad del cajero automático, fija un presupuesto máximo para un período de tiempo, digamos, una semana. Si te lo acabas antes de lo estimado, no vuelvas a sacar dinero hasta que llegue la fecha; a menos, claro, que sea algo superimportante. El objetivo es que vayas guardando para que ajusten los números al final.

Aunque huela mal y contenga gran cantidad de microbios… no hay nada mejor que el efectivo. Vía Giphy.

N.º 2: Chequea el estado de tu cuenta

Siempre toma nota de lo que compras. Guarda los tickets, facturas y váucheres. Fácilmente puedes tomar una cajita de cartón de tu casa, decorarla a tu gusto y reservarla específicamente para guardar esos documentos.

Puedes, además, destinar un cuaderno para llevar las cuentas de manera ordenada, o también existen aplicaciones que perfectamente puedes descargar en tu smartphone, para llevar un control de tus gastos personales con menos esfuerzo, como Fintonic o Mooverang, disponibles para iOS y Android. Las notas del celular también servirán.

Bonitos diseños para llevar las cuentas con estilo. Vía bloglovin’.

N.º 3: Cuidado con las ofertas, girl

Ese momento en el que sientes que debes llevártelo todo mientras puedas. Vía richardcrouse.ca.

Cuando hablamos sobre ahorro, podemos caer en el error de pensar que comprando artículos con descuento estamos economizando. Y es que parece que todos esos carteles nos dan en el ojo con sus seductoras y llamativas propuestas… Pero ten cuidado, muchas tiendas te engañan: resaltan los precios y esconden las condiciones de la compra, ponen fechas vencidas en sus promociones o juegan solamente con un par de centavos de diferencia para darte una sorpresa al momento de pagar.

Las ofertas son solo un señuelo para que compres más y más productos, y en realidad no te ayudan a ahorrar.

N.º 4: “¿Realmente lo necesito?”

La pregunta que te salvará la vida a partir de hoy. Piénsalo bien antes de comprar. Recuerda que tienes gastos más importantes: como el alquiler, la renta, tu alimentación, la matrícula de la universidad… ni zapatos, ni bolsos, ni regalos. Eso viene después.

Nuestra mente tiene el poder de influir sobre nuestras acciones, y predisponer cómo debemos responder a determinada situación, por lo que mentalizarte esta pequeña frase te será muy útil cada vez que tengas la tentación de gastar. Pero, ojo, ¡nada de inventar necesidades!

No, cubrir tus piecitos con un par de zapatos italianos no es una necesidad. Vía Clevver.

N.º 5: Si no lo ves no lo deseas

Finalmente, evita entrar a las tiendas que más te gustan, si no es necesario. Estar tan cerca de los estantes puede hacer que de pronto sientas el deseo de comprarte algo bonito, botando por completo todo tu plan de ahorro.

Si funcionó para Rebecca, seguro funcionará para ti también. Vía 321rodandoenny.blogspot.com.

Administrar tu dinero no tiene que ser una tarea tediosa. Entendemos tu pasión por las compras, pero nunca es un mal momento para enamorarte de un hábito nuevo. Intenta aplicar estas recomendaciones la próxima vez que vayas al mall, y no te quedes sin presupuesto para hacer otras cosas que te gustan. Recuerda que también hay diversión en ser una mujer independiente y organizada.