Edris Rice-Wray: la mujer que ayudó a otras a decidir


La doctora Rice-Wray, una mujer importante en la historia del empoderamiento femenino. Vía Curieusies Histoire.

¿Sabías que la píldora anticonceptiva femenina tiene más de 50 años de existencia? Este revolucionario invento significó un gran avance en la historia de las mujeres, pues les permitió tener control de su fertilidad, y así poder salir al mundo y empoderarse en diferentes áreas.

De hecho, muchas conquistas femeninas no hubieran sido posible sin la libertad que permitió el uso de los anticonceptivos, y parte de ello se lo debemos a la doctora Edris Rice-Wray (1904-1990). Es alguien de quien se sabe poco, a pesar de haber sido nombrada como una de las 75 mujeres más importantes de América. Hasta allí llega su impacto.

Rice-Wray estuvo muy comprometida con la equidad entre hombres y mujeres, y deseaba, desde su rol de doctora, hacer lo posible para ofrecer mejores condiciones de vida a las mujeres. Con ese propósito en mente, en 1956, Edris (junto con Margaret Sanger y Katharine McCormick) empezó a realizar experimentos para desarrollar un anticonceptivo oral efectivo. El resultado de este proyecto: la creación de la píldora anticonceptiva.

Actualmente la famosa “píldora” es uno de los métodos anticonceptivos más utilizados en el mundo. Vía Telemundo.

Si bien hubo estudios e investigaciones para desarrollar los anticonceptivos, la doctora Rice-Wray fue un elemento clave para lograrlo. Ella recibió la comisión de la ONU de trabajar en México: fue allí donde fundó la primera clínica de planificación familiar de ese país (de hecho, fue la primera clínica de planificación en Latinoamérica). Sin embargo, las primeras pruebas de la píldora fueron realizadas en mujeres de escasos recursos en Puerto Rico.

A pesar de que estas pruebas fueron indispensables para desarrollar los métodos anticonceptivos, es importante señalar que las puertorriqueñas que se sometieron al estudio sufrieron de múltiples efectos secundarios, tales como náuseas, irritabilidad o problemas para volver a concebir. Una práctica ética cuestionable, sin duda.

No obstante esta situación, la doctora Rice-Wray siguió buscando la forma para garantizar que la píldora anticonceptiva fuera efectiva y saludable, pues creía firmemente en que, de lograrlo, sería un método que mejoraría muchísimas vidas.

Al final logró su propósito, pero no paró allí. Fue una de las primeras consignatarias de Planned Parenthood y perfeccionó el método anticonceptivo que ayudó a crear. Instruyó a mujeres, sobre todo de países latinoamericanos donde trabajó, en la importancia de aprender a utilizar métodos de planificación familiar. Y, durante el tiempo en que realizó todas estas actividades, también fue capaz de escribir más de 50 publicaciones sobre ese tema.

Por todas estas acciones, y por el legado que dejó, obtuvo el prestigioso Margaret Sanger Award, en 1978.

También fue una conferencista famosa. Vía Altavoz en Pasado.

Sin la dedicación de la Dra. Edris, y sin las mujeres que fueron los sujetos de estudio, no existiría en esta época una amplia gama de productos anticonceptivos, entre los que podemos escoger los que mejor se adecúen a nuestros estilos de vida (aunque la píldora sigue siendo uno de los métodos más utilizados en el mundo, debido a su alta tasa de efectividad, de hasta un 97 %).

A pesar de su efectividad, todavía la píldora está lejos de ser el anticonceptivo perfecto. Vía Vix.

Sin duda, el trabajo de mujeres pioneras como la doctora Edris Wray abrió camino a la emancipación de la mujer, pero todavía falta mucho por hacer. Por ejemplo, una gran cantidad de métodos anticonceptivos provocan efectos secundarios. Esta situación ya debiera haber sido solucionada, pues nos merecemos la oportunidad de decidir el rumbo de nuestras vidas, con las mejores opciones posibles.

Además, todavía falta crear un anticonceptivo para hombres (porque el control de la natalidad debería ser cuestión de dos personas y no solo de una). Todavía hay camino por recorrer en materia de control de la natalidad, pero gracias a Edris Rice-Wray las mujeres podemos decir que nuestro futuro no tiene por qué ser coartado por nuestra sexualidad.

Los anticonceptivos han dejado de ser tabú. Tener ocho o más hijos ya no es la norma. Lo convencional es que las mujeres cada vez tienen más posibilidades de trabajar fuera de casa. Es posible espaciar los embarazos y reducir la cantidad de hijos. El sexo cada vez está más relacionado con el placer y no con la concepción.

Y las mujeres pueden sentirse más felices con su naturaleza femenina: porque ovular ya no es, necesariamente, sinónimo de sufrir por la posibilidad de concebir un hijo que no se desea. Los anticonceptivos han sido, pues, la posibilidad para que millones de féminas tomaran la dirección de su sexualidad, y tuvieran la opción de decidir y planear su futuro, lo cual no es poca cosa.