El vibrador: la “cura” para la histeria


¿Alguna vez te has preguntado a quién se le ocurrió crear el vibrador (o consolador)? Para sorpresa de muchas, el vibrador no surgió como una herramienta para el placer, como se conoce hoy en día.

El vibrador o consolador fue creado para curar una supuesta enfermedad que solía presentarse solamente en las mujeres (por supuesto), a la que se le llamaba histeria femenina, muy famosa durante el siglo XIX.

Se creía que las mujeres que padecían esta enfermedad tenían un útero hiperactivo, que les provocaba síntomas como insomnio, espasmos musculares, hiperventilación, irritabilidad, dolores de cabeza, pérdida del apetito y “tendencia a causar problemas”. Sí, así tal cual: “Tendencia a causar problemas”.

Recordemos un par de cuestiones: en ese tiempo las mujeres no eran consideradas como iguales a los hombres, sus opiniones no eran tomadas en cuenta, y tampoco era correcto que expresaran su enojo y frustración hacia sus maravillosas vidas de amas de casa y madres abnegadas.

¡Ah!, y por supuesto, nada de placer. Las mujeres no sentían placer: punto. No debían. Por lo tanto, una mujer que dijera lo que pensaba y sentía, que expresara su descontento hacia ciertas situaciones y que disfrutara de su sexualidad, era considerada rara anormal, y por lo tanto: ¡Era histérica!

Fotografía de una mujer diagnosticada con histeria. Vía cuartopodersalta.com.

Continuando con la historia: en un principio se creía que la histeria era causada por la abstinencia sexual y la retención de líquidos sexuales, ya que se presentaba sobre todo en mujeres viudas y vírgenes y, en menor medida, en mujeres casadas (quienes sí tenían permiso para tener relaciones sexuales con sus esposos, pero solo con fines reproductivos).

Más adelante se difundió la idea de que la causa de la histeria podría ser un conflicto psicológico. El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, fue un poco más allá y determinó que la histeria era provocada por una situación traumática, generalmente de índole sexual, que habría sido provocada en la infancia de la paciente y reprimida a través de los años.

Los médicos de esa época consideraban que, para poder aliviar los síntomas, era necesario recibir terapias de constantes “masajes pélvicos”. Es decir, había que  estimular los genitales de manera manual, hasta llegar a lo que en esa época se conocía como el paroxismo histérico, ahora llamado orgasmo.

La idea era que la paciente asistiera al consultorio varias veces a la semana (dependiendo de lo grave de la condición), y el médico le ayudara a controlar y relajar a su útero rebelde.

Anuncio sobre el masaje pélvico. Vía Cultura Colectiva.

Las mujeres con histeria considerada “incurable” eran internadas en clínicas psiquiátricas y se les hacía la histerectomía (extirpación, total o parcial, del útero), y se les daba largos baños en tinas repletas de hielo.

Otras formas de tratamiento eran la lobotomía (incisión en la parte frontal del cerebro), lo cual dejaba a la paciente en un estado de escasa voluntad, y afectaba de manera irreversible sus funciones cognitivas y emocionales.

Mujer antes y después de una lobotomía. Vía misteriodemundo.org.

En 2011, la directora Tanya Wexler dio a conocer la curiosa historia del consolador, a través de la película Hysteria (disponible en Netflix), protagonizada por Maggie Gyllenhaal y Hugh Dancy, la cual narra la historia del Doctor Joseph Mortimer Granville, quien inició su carrera como médico especialista en histeria.

Fue a este médico británico a quien se le ocurrió que, en lugar de invertir horas y horas masajeando manualmente a sus pacientes, era mejor crear un aparato que pudiera hacer este trabajo por él.

Y fue así como patentó el primer vibrador eléctrico-mecánico, el cual le ayudó a aliviar a sus pacientes en tan solo un par de minutos, sin que sus manos tuvieran que pagar las consecuencias.

Tráiler oficial de la película “Hysteria”. Vía YouTube.

 

Fotografía de uno de los primero vibradores eléctricos.

La aparición de este aparato generó tal conmoción en las mujeres, que el mercado de la época no se quedó atrás y, por supuesto, se comenzaron a comercializar versiones más pequeñas y de uso doméstico. Así que, incluso antes de la aparición de la plancha y de la aspiradora, se empezó a comercializar el vibrador (parece que las mujeres de la época tenían muy claras sus prioridades).

Sin embargo, a diferencia de hoy en día, los vibradores no eran considerados artefactos sexuales (porque no había penetración durante su uso), sino productos de salud femenina y que podían conseguirse a través de revistas y catálogos.

Tanto fue el auge del consolador, que se podían ver anuncios en las calles y en los periódicos invitando a las mujeres a utilizarlo para relajarse y ser más felices: “Porque tú, mujer, tienes derecho a no estar enferma”, “Instrumento para la tensión y la ansiedad”, y “La vibración proporciona vida y vigor, fuerza y belleza” eran solo algunos de los eslóganes.

Los vibradores eléctricos podían ser utilizados, incluso, por monjas, mujeres vírgenes o cualquier mujer que se encontrara bajo los síntomas terribles de la histeria.

Anuncio de periódico sobre el vibrador. Vía Elpensante.com.

Anuncio de periódico sobre el vibrador. Vía elblogdeleternfemenino.wordpress.

Aunque cueste creerlo, hoy en día el consolador tiene una connotación mucho más negativa de la que tenía antes, y esto es porque ahora sabemos que se utiliza para obtener placer sexual.

El evento que terminó con la visión del consolador como un artefacto médico fue en 1952, con la eliminación del diagnóstico de histeria femenina por parte de la Asociación Americana de Psiquiatría, cuando declaró que la histeria no era una enfermedad.

A partir de esto, el consolador ya no se utilizó para su propósito inicial, pero el mercado no paró, y aunque con mucho secretismo, los consoladores continuaron vendiéndose a montones y ahora no solo a mujeres, sino a hombres o a cualquier persona que guste utilizarlo.

Fuentes consultadas:

Origen y tratamiento para la histeria en las mujeres y su solución final: el vibrador. Barthestudios.com

La histeria: conceptos básicos. Psicoativa.com

Las “enfermedades” del siglo XIX que solo afectaban a las mujeres. Elciudadano.cl