No solo en Hollywood existen los “Harvey Weinstein”


A propósito de lo ocurrido con Harvey Weinstein. La mayoría recordamos a la primera maestra o maestro con el que hicimos click, al primer amigo o amiga con la que pasábamos tardes completas conversando, o la primera vez que nos enamoramos… y también recordamos la primera ocasión en que sufrimos acoso. Probablemente todavía éramos niñas. Probablemente nos horrorizamos cuando el acosador nos hizo un gesto obsceno, cuando nos vio con lujuria los senos, o cuando nos violó con palabras y frases que describían actos que ni siquiera sabíamos que existían. Esas agresiones no se olvidan, y se reviven cuando las volvemos a experimentar en la calle, en los trabajos, en los centros de estudio, en el transporte público.

Y, últimamente, es imposible no pensar en ello, sobre todo cuando leemos en los medios de comunicación acerca de los últimos casos de mujeres y hombres que han acusado de acoso y abuso sexual a productores, directores, guionistas, fotógrafos y actores. El caso más sonado: el de Harvey Weinstein, productor de Hollywood (Miramax, The Weinstein Company) que llevó a la pantalla grandes producciones con elencos famosos, entre las cuales están Shakespeare enamorado, Chocolate, la trilogía de El señor de los anillos, Malditos bastardos y Django desencadenado, entre otras.

Película “Chocolate”. Vía Sabrosia.com

Estas películas han sido éxitos de taquilla, pero desde que se destapó lo que se ha dado por llamar el Escándalo Harvey Weinstein, también han sido asociadas al acoso sexual. Y es que no han sido pocas las estrellas que han sacado a la luz las desagradables experiencias que vivieron (en algunos casos, hasta violaciones) cuando trabajaron con el productor antes mencionado.

Mujeres poderosas, y que creíamos totalmente empoderadas desde hace mucho tiempo, han hablado. Ni ellas, con sus legiones de fans, poder mediático y millones en ganancias, se han salvado de ser víctimas. Aunque, por otro lado, dado que sus rostros, sus vidas y sus trabajos las convierten en figuras públicas, el mundo entero se ha detenido, por un momento, a escuchar sus testimonios. Habemos otras (millones) que no tenemos los reflectores sobre nosotras, así que nuestras historias se quedan en las sombras, o apenas surgen en charlas con los más cercanos o con otras mujeres.

El acoso, la agresión y el abuso sexual debe dejar de ser un secreto a voces que se cuenta en voz baja y a unos pocos. Las víctimas no deben ser las que sientan vergüenza. Así que hay que tomar el primer paso: denunciar. Porque no es normal ser agredido.

Till It Happens To You, de Lady Gaga, fue inspirada por la violación que la cantante sufrió a los 19 años.

Es importante saber identificar, en donde quiera que nos encontremos, a estos Harvey Weinstein: hombres que están en una posición “de poder” frente a otras personas (productores o directores, maestros, jefes, líderes religiosos). Este tipo de agresión es tan grave (sino peor) que la cometida por un desconocido, pues el abusador se aprovecha de una situación de poder frente a la mujer para someterla. Se aprovecha de la posibilidad de aplazarle una asignatura, de quitarle el empleo, de colocarla en una situación de riesgo.

¿Alguna vez algún profesor de tu escuela o universidad te ha molestado sexualmente? Quizás sí, o quizá conozcas a otras mujeres a quienes les haya sucedido. Este tipo de situaciones jamás deben normalizarse. Hay que contarlo a la familia, a los amigos, a las autoridades. Y hay que saber identificar el acoso. Puede que te sostengan la mano más tiempo del necesario, que te abracen de una manera que te incomoda. Todas sabemos identificar cuándo un abrazo o un roce es dado con amor o con morbo. También sabemos en qué situaciones es necesario que nos pidan permiso para acercarse. Recuerda: cuando identifiques la agresión, debes tomar acción. Decirle a tu acosador que pare.

Es importante romper esta cultura de silencio que se ha construido en torno a estos temas. Tampoco se debe tolerar en los trabajos. Ni colegas ni subalternos deben hacernos sentir incómodas, pero tampoco nuestros jefes o superiores. Es importante visibilizar esto, porque en estos casos se pone en peligro la fuente de trabajo, algo que es completamente inaceptable. Tengamos claro lo siguiente: ¿Por qué estos hombres, estos Harvey Weinstein de a pie, sienten que pueden amenazarnos para salir con la suya? Porque callamos.

El primer festival para mujeres: una respuesta contra el acoso sexual.

Todas podemos hacer el ejercicio de #mi primer acoso. Pero, más allá de eso, debemos actuar; hablar; denunciar; alertar y apoyar a otras mujeres; parar a los abusadores; pedir mejores leyes; hablar de estos temas con los niños y niñas, y con los hombres que conozcamos; establecer límites; y, como madres (ya sea porque lo seamos en la actualidad o en el futuro), educar a niños que respeten a las mujeres, y a niñas que sean  fuertes y no tengan miedo de exigir sus derechos.

También los hombres que observan los abusos pueden hacer mucho. Callar los convierte en cómplices: hablar los vuelve nuestros aliados y nuestros compañeros por la vida.

Y aunque el acoso y el abuso es una situación que sufrimos más nosotras que ellos, también los hombres lo sufren. Pero, poco a poco, más hombres se atreven a declarar contra sus abusadores (fue el caso de Tom Jones), o el de Anthony Rapss, quien acusó a Kevin Spacey de haberle acosado cuando Rapss tenía 14 años.

Recuerda: no importa que no seas una actriz de Hollywood. Si todas nos empoderamos y rompemos la cultura del silencio, podemos hacer caer a cualquier Harvey Weinstein.

Fuentes consultadas:

¡No más House of Cards! Nota del periódico La Prensa Gráfica (El Salvador) (versión en línea).

Ashley Judd contó como hizo para escaper del acoso de Hervey Weinstein. Tomado del portal de noticias Gente.

Acoso sexual. Definición del portal Kids Health.

#Miprimeracoso, la creadora del hashtag que sacudió la red y la importancia de que las mujeres no callen, de BBC Noticias.

Acoso sexual, el demonio que ronda las oficinas, de El Confidencial (Perú).

Las niñas son víctimas de hostigamiento, acoso sexual y abuso en escuelas de todo el mundo, artículo de Amnistía Internacional.