Haz tu propio día de spa: tips para consentirte

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¿A quién no le encantaría pasar un día en el spa? Un día en el que pasas del vestidor al masaje, del masaje al sauna, después al jacuzzi y, por último, te sientas a que te peinen. O, ¿qué tal un baño turco y un facial? Yo me apunto a cualquier día de belleza, pero la mayoría de las veces solo me alcanza el tiempo para hacerlo de manera rápida y práctica: una cita en el salón para cortarme el pelo, o un bien merecido manicure y pedicure.

Un día de spa es un buen regalo, que se resuelve con un cupón o una tarjeta de regalo. Pero, no sé ustedes: cuando busco regalos para los demás termino encontrando obsequios para mí. Así que si regalas un día de spa, puedes terminar queriendo uno también. Si te sucede eso (y ya te gastaste el dinero en el regalo ajeno), todavía hay maneras para que te consientas en casa.

Yo he perfeccionado el arte de ignorar al mundo exterior y concentrarme en mí, de vez en cuando… y la manera más fácil es con un spa casero, consistente en estos pasos a seguir:

Paso 1

Aparta un momento en tu agenda, o aprovecha que no tienes planes (hay días en los que todos, menos tú, parecen estar ocupados). Es momento de olvidarte de todo y tener, al fin, un día para andar en pijama desde temprano.

Todos los días pueden ser días de spa. Vía makenna–alyse.tumblr.

Paso 2

Cambia tu ambiente, no seas aburrida. Pon la música que más te guste, o la que más te relaje, y quema ese aceite esencial en aquel difusor de cerámica que te regalaron el 14 de febrero pasado. Métete en la tina y sírvete un vaso de agua de spa, lo cual es básicamente una infusión fría de pepino, romero y un poco de limón.

El agua de spa y la aromaterapia son fáciles de hackear. Vía mhpn.com.

Paso 3

Si no eres de tomar una ducha por la noche, es momento de romper tus reglas y prepararte para una baño con agua caliente. Si las duchas nocturnas son lo tuyo, haz que esta sea más larga. Una ducha o un baño relajante como los de Margot (Gwyneth Paltrow), en The Royal Tenenbaums, te ayudará a regular tu temperatura y dormir mejor.

La mejor parte del DIY noche o día de spa es esta, y la puedes hacer todos los días. Vía Theredlist.com.

Paso 4

Ok, ok, no te detengas con el shampoo y el gel de ducha normal: también tienes que exfoliar tu cuerpo. Dentro de la ducha, tómate el tiempo de exfoliarte con una mascarilla hecha en casa y a base de café (yo le pongo ¾ de taza de café molido, misma cantidad de azúcar morena y sal gruesa; mézclalo con aceite de coco, y ya está).

Esta mezcla te deja suave la piel y limpia tus poros, además de que la cafeína ayuda a la firmeza de la piel y a reducir la celulitis. Es magia a bajo costo.

Barato y casero: el exfoliante de café es uno de mis favoritos. Créditos: Paty Trigueros.

Paso 5 (opcional)

Sal de la ducha, acuéstate en toalla y mira al techo.

No hay como descansar… y dejar el tiempo pasar. Vía philo-sofía.tumblr.

Paso 6

Después de perder tu tiempo y entregarte a la contemplación en vano, humecta tu piel. Escoge tu crema corporal favorita, o usa cantidades abundantes de manteca de karité, para impedir la aparición de estrías y para volcarte en un sentimiento de bienestar general. Para tu rostro, prueba crema con vitamina E.

La humectación es clave. Créditos: Paty Trigueros.

Paso 7

Si quieres algo fácil pero efectivo para el cuidado del cabello, aplica aceite de coco sobre el pelo lavado y deja que actúe 15 minutos. Si quieres algo más agresivo, hazte una mascarilla de aceite de oliva y huevo, y lávate el pelo por una hora para extraer el olor a yema (si quieres que la experiencia sea un fiasco, agrega aceite vegetal… será una pesadilla).

Si buscas una opción más fácil aún, solo échate gotitas de aceite de argán. No tendrás que lavarte el pelo después: allí lo dejas actuar y milagrosamente te deja las puntas del cabello mejor que nunca.

El lavado del cabello es solo el primer paso. Créditos: Paty Trigueros.

Paso 8

Volvamos al rostro. No hagas la misma rutina de belleza de siempre de desmaquillante y lavarte la cara. Esta vez, mezcla avena con miel y azúcar y déjalo 5 minutos en tu rostro. Otra opción: compra una mascarilla hecha a la medida de tu cutis, y agrega dos rodajas de pepino para calmar tus ojos, mientras se te seca la mascarilla. Pasa en las películas, pasa en la vida real: el pepino es, y será siempre, un ingrediente genial.

Mente cansada, piel radiante.

Paso 9

Esto no ha acabado. Esta es la parte en la que te deshaces el turbante de toalla que está atrapando a tu pelo. Ahora, termina de secarlo y entrégate a la vanidad. Peínate como quieras, para despertarte el día siguiente con el cabello domado, además de luciendo una nueva piel de ensueño.

A mí, al igual que a Gloria Trevi, me gusta andar el pelo suelto. Vía Lamignonette.com.


La gran ventaja de conocer el arte del spa en casa es que no tienes que hacerlo todo en una velada: puedes repetir uno de los pasos según tu tiempo te lo permita, y puedes agregar otros también. Si es un día de jaquecas, agrega una venda fría cuando te pongas pepinos en los ojos. Si vas para la playa al día siguiente, ¿por qué no pruebas la depilación hazlo-tú-misma? Usa las pinzas para hacerte las cejas, si es que vas para una cena. Tú sabrás qué necesitas, y cuándo.

Y si no estás sola, y tienes una amiga o dos que están en las mismas que tú, desconéctense del mundo exterior juntas. Compren una botella de vino, pongan una película en lo que se seca la mascarilla de su elección, y túrnense para desahogarse. Sin duda, los días largos se sienten más livianos cuando tienes con quien compartirlos.