Kevin Spacey: ¿Agresor sexual o adicto al sexo?


Kevin Spacey, desde hace varias semanas y al igual que Weinstein, se ha deslizado en un tobogán que parece no terminar: todo empezó cuando Anthony Rapp lo denunció por haberlo agredido sexualmente, cuando apenas tenía 14 años. Ni lento ni perezoso, Spacey declaró su homosexualidad y pidió disculpas por un hecho que afirmó no recordar.

La polémica estaba servida: ¿Acaso insinuaba que su homosexualidad era una excusa para su comportamiento? Además de ser un grave insulto para la comunidad LGBTI, las palabras de Spacey pretendían arrojar una cortina de humo sobre el verdadero tema que la prensa había puesto sobre la mesa: Kevin Spacey había sido acusado de agresión sexual.

Por si todavía había dudas sobre el comportamiento nocivo de Spacey, varios miembros del equipo de la multipremiada House of Cards se atrevieron a hablar y declararon haber sido víctimas de tocamientos indebidos. Fue despedido. La serie fue suspendida por tiempo indefinido, y el teatro londinense Old Vic, para el que fue director, puso a disposición un correo electrónico para que las posibles víctimas de Spacey denunciaran.

El punto final de esta racha de eventos es el ingreso del actor y director a la clínica The Meadows, para rehabilitarse por ser adicto al sexo. En realidad, señor Spacey, el diagnóstico correcto es agresor sexual. Y para ello, lo que es necesario, es que la justicia actúe como debe ser.