La atracción mental te encadena


Es fácil enamorarse de una cara preciosa o de un cuerpo bien trabajado en el gimnasio. Hay gente tan bella, que casi nos corta la respiración. Es fácil perderse en las caricias y en los besos de alguien que nos gusta. Pero nada se compara con la atracción mental.

No hay nada como estar en sintonía mental con el otro. Es como escuchar una frase y saber cómo termina. Es hacer que la mayoría de nuestras aristas coincidan con las aristas del otro. Es encontrar a otra persona que entiende nuestras más raras carencias, nuestros pensamientos, nuestro sentir. Es reír a la vez, y entender lo que el otro piensa, aunque no se esté de acuerdo.

La atracción mental te estremece sin tocarte un solo milímetro de piel, se mete hasta la última fibra, encadena, inunda todo el ser… no te permite huir. Te conquista de manera entera. Te domina el pensamiento y te hace pensar en esa persona a toda hora. No necesariamente recuerdas una sonrisa deslumbrante, el cabello ondeando, una mirada cargada de coquetería. Recuerdas una conversación que te hace descubrir más de ti mismo y que te permite descubrir las profundidades de alguien cuya personalidad es tan fascinante, que parece que el tiempo jamás alcanza para seguir descubriendo más y maravillarse. Recuerdas una frase inteligente y acertada. Un momento en que rieron a la vez. Es recordar el tiempo compartido y la satisfacción de acompañar al otro. Y de ser acompañado por ese alguien. Y de sentirse bien, tan bien como no te habías sentido nunca.

Escuchas a esa persona y piensas: “Es justo lo que pienso”. Y aun cuando no están de acuerdo, te maravilla descubrir su punto de vista. Te maravilla aprender de él o de ella. Te maravilla lo muchísimo que esa persona aporta a tu vida, y estimula tu razonamiento, tus pensamientos y tus emociones. Y sus mentes parecen alinearse, como si de planetas se tratasen.

Mario Benedetti decía: “Que alguien te haga sentir cosas sin ponerte el dedo encima, eso es admirable”. Sin duda, si algún día llegas a sentir ese tipo de atracción, permite que te inunde. No huyas y deja que te atrape.