¿La depresión no es tristeza?


Todos hemos —alguna vez— dicho que estamos deprimidas. Y es que cada vez que nos encontramos frente a una pérdida, una decepción o  un fracaso, nos ponemos un poco más tristes de lo considerado normal. Tenemos un episodio depresivo. Nuestro sistema se pone gris, se cansa, decide parar por un momento y dejar al cuerpo sentir el dolor de una situación que nos desborda. Nos deprimimos y dura poco, entre unas semanas y algunos meses. Después de ese tiempo, el sol vuelve a salir, nos sentimos renovados, llenos de luz. Todo ese tema ha acabado. Ahora podemos seguir. Hasta aquí todo bien ¿verdad? Pues sí, hasta aquí todo es tristeza, mucha tristeza. La depresión clínica es otro tema, y les voy a contar cómo la conocí y cómo descubrí que estas dos gastadas palabras, no significan lo mismo.

Primera clase de Bases biológicas del comportamiento humano: la depresión clínica es un desbalance químico en el cerebro, se presenta a lo largo de la vida, no se cura y necesitamos un par de maquinitas para detectarlo, y muchas pastillas para tratarla y vivir en paz. Perfecto. No tengo este tipo de depresión. Mi cerebro está bien. Solo he sentido tristeza. Siento alivio.

Después, en alguna clase de Psicología del Comportamiento Anormal, escuché lo siguiente: la depresión es una lista de síntomas que van de leve a grave y están establecidos en un manual. Para tratarla necesitamos, a veces un psicólogo, a veces un psiquiatra y, a veces, los dos al mismo tiempo. No tengo depresión. Tal vez deba ir al psicólogo, por si acaso. Al psiquiatra ni de chiste, no hay por qué.

Con el tiempo, leo que en la red existen diferentes movimientos y páginas dedicadas a personas que padecen de depresión. Son muchos. Me entero de que varios artistas, músicos, científicos y demás han sufrido este trastorno. Algunos utilizaron sus profesiones u oficios para sublimarla; otros, lastimosamente, se suicidaron. No soy maravillosa haciendo arte, ni música, ni ciencia. No tengo algo grande que sublimar. Y, además, no toda la gente creativa y sensible es depresiva. Eso hay que tenerlo claro. Tampoco porque alguien maravillosamente creativo fuera depresivo eso implica que la depresión sea cool. No, la depresión es algo grave.

Mientras, conozco a otros que están pasando por situaciones difíciles: mi mejor amigo me llama llorando. No entiende por qué se siente abrumado cuando sale con mucha gente. El alcohol le hace sentirse inseguro. Llora sin saber por qué. Tiene dolores en el pecho. Suda. Tiene pensamientos suicidas. Pero no tiene depresión. Tiene un trastorno de ansiedad. Lo dicen los manuales. Depresión y ansiedad no son lo mismo, pero pueden coexistir. No sé cómo ayudarlo. Lo abrazo. Nada cambia, pues no puedo resolver su problema. Pero entiendo su dolor porque me pasó algo similar antes.

Mi novio se ha ido del país. Lloro y es normal. No quiero salir con mis amigas. Estoy cansada. Logro sentirme feliz, pero luego lloro. Hay una pieza que no está, puedo sentir el vacío. ¿Soy feliz? Sí, a ratos, pero veo la vida en sepia. ¿Estoy deprimida? ¿Estoy exagerando? Lo que sucede es que estoy muy triste.

Mi mamá no sale como antes. No sonríe. Pelea con todos y por todo. Llora en las noches. Pienso por primera vez en que tengo años escuchándola llorar. No quiere arreglarse como antes. Se levanta tarde por las mañanas. Se han asomado mil arrugas a sus ojos cansados. A mi abuela le pasó igual. La depresión puede heredarse. Mi mamá sí está deprimida.

 

La depresión no se cura, la depresión no se va. La depresión no es tristeza.