Mujeres que alcanzaron sus objetivos con identidadades masculinas


Cualquiera que sepa un poco de historia sabe que el progreso sería imposible sin la figura femenina.
Karl Marx

Esta es una época importante. Importante porque se habla en voz alta sobre la lucha que hemos llevado a cabo las mujeres, durante siglos, para conseguir un trato justo, digno e inclusivo. Un trato humano por el mero hecho de ser personas, más allá de los roles típicos que se asocia al género.

Por eso, guddi quiere hacer una conmemoración a aquellas mujeres apasionadas que han estado dispuestas a dar todo de sí, para alcanzar sus objetivos y poner su firma en la historia de la humanidad, a pesar de las circunstancias en las que les tocó vivir. Circunstancias más difíciles que las que vivimos hoy en día.

Cada una en su tiempo, por cuestiones culturales o sociales, no tenían los medios para conseguir lo que los hombres sí podían. Estas mujeres se vieron obligadas a dejar a un lado su identidad femenina y adoptar una masculina, para ser tomadas en cuenta. Algunas de ellas pasaron casi desapercibidas en la historia (así que no te preocupes si muchas te son desconocidas); sin embargo, todas ellas han sido importantes para construir el mundo que hoy conocemos. 

Hay una larga lista de mujeres que tuvieron que cambiarse el nombre, firmar con pseudónimo, usar ropa de hombre… este espacio no sería suficiente para listarlas a todas. Por eso hemos escogido (y queremos presentarte) a ocho mujeres que tuvieron que cambiar su identidad para ejercer su profesión:

N.º 1: Juana de Arco

Una santa de la Iglesia Católica. Vía Lista 20 minutos.

Es un personaje bastante conocido. Para resumir su historia, fue durante la Guerra de los Cien Años que esta joven campesina francesa decidió unirse al ejército, vestida como hombre. Bajo su mando, las tropas francesas triunfaron y lograron que Carlos VII fuera coronado rey. A los 19 años, Juana de Arco fue descubierta y enjuiciada ilegalmente. Aunque en esa época el travestismo estaba permitido en Europa, siempre y cuando fuera por protección propia, a ella se le acusó de hereje y, tiempo después, fue quemada en la hoguera.

N.º 2: Sophie Germain

Una chica muy inteligente. Vía Precursoras de la ciencia y la tecnología.

Germain fue autodidacta y aprendió latín y griego por su cuenta, a escondidas de sus padres. Esta chica francesa comenzó a leer sobre matemática a los 18 años, y, fascinada por la materia y ansiosa por mostrar su trabajo académico, se vio obligada a engañar al mundo firmando sus cartas con el seudónimo masculino de Monsieur Antoine-August LeBlanc, para ser tomada en serio por los docentes de su tiempo. Al descubrir que se trataba de una mujer, estos quedaban asombrados, pero maravillados con la excelencia de su trabajo. Aportó mucho al estudio de los números y la física del siglo XVIII y XIX.

N.º 3: Las hermanas Brontë (entre 1816-1855)

Todo un equipo. Vía Divi.

Su historia es bastante curiosa. Estas hermanas vivieron en la Inglaterra victoriana y solían escribir juntas desde pequeñas. Al crecer, las tres Brontë decidieron crear un libro de poesía en conjunto y, para evitar los prejuicios que existían en esa época sobre las mujeres, adoptaron nombres masculinos. Así, las hermanas Brontë se convirtieron en los hermanos Currer, Ellis y Acton Bell.

N.º 4: Dorothy Lawrence/Denis Smith

Consiguió el uniforme y una identificación falsa. Vía El Pensante.

Esta periodista inglesa soñaba con ser reportera de guerra, y con 19 años adoptó la identidad de Denis Smith, haciéndose pasar por soldado en la Primera Guerra Mundial. Pasados los años confesó su verdadero sexo a sus superiores y la pusieron bajo arresto. Fue liberada, pero con la condición de que no contara su historia a nadie, por temor a que más mujeres siguieran su ejemplo. Terminada la guerra, Dorothy escribió sus relatos, pero no vieron la luz hasta mucho después.

N.º 5: Rena Kanokogi

Su pasión por el deporte, la motivó a competir como un muchacho. Vía Rena Kanokogi.

La apasionada de judo sufrió innumerables comentarios y prejuicios en los años cincuenta, por practicar este deporte considerado masculino. Decidió por ello competir en los Juegos Olímpicos de 1959, como hombre. Pese a haber ganado una medalla, fue descalificada tras la revelación de su sexo y se mudó a Japón para abrir una escuela de judo para niñas.

N.º 6: Enriqueta Favez

Una reconstrucción realizada por la policía de Cuba muestra cómo pudo ser el rostro de Enriqueta Favez. Vía BBC Mundo.

El desconocido caso de Enriqueta Favez, la primera mujer que vestida como hombre ejerció la Medicina en América, fue recientemente publicado por BBC Mundo. Esta joven siguió a su marido a la guerra, y cuando este murió ella asumió su identidad masculina, bajo el nombre de Enrique Favez. Estudió Medicina vestida de hombre y ejerció la profesión como cirujana. Luego se casó con una mujer llamada Juana De León, quien la denunció al descubrir su verdadero sexo.

N.º 7: Sarah Emma Edmonds (1841-1889)

Una mujer luchadora, en todo sentido. Vía Código Espagueti.

Esta mujer canadiense luchó con los Unionistas durante la Guerra Civil Americana. Huyó de su padre, quien abusaba de ella, y de su marido, con quien la habían obligado a casarse, para enlistarse en el Ejército de Estados Unidos. Luego de un tiempo contrajo una enfermedad y, para que su identidad no fuera descubierta, acudió a un hospital privado a curarse. Se le acusó de deserción y se pidió su cabeza. Ella, para evitar la condena a muerte, puso fin a su “vida masculina” y volvió a ser una mujer. Luego comenzó a trabajar como enfermera de heridos de guerra.

N.º 8: Billy Lee Tipton (1914-1989)

Bien dicen que la música nos lleva a rumbos inimaginables. Vía Código Espagueti.

Dorothy fue un verdadero prodigio del piano y el saxofón, en una época en que las mujeres no solían interpretar música con estos instrumentos ante un público. Era imposible, entonces, que pudiera desarrollar una carrera musical… de no ser porque se vendó los pechos, se colocó un bulto en la entrepierna, se vistió de hombre y se hizo llamar Billy Lee Tipton. En 1940 llevó su personalidad pública hasta su vida privada, y comenzó a vivir como hombre en todos los sentidos. 


Parece increíble lo que otras mujeres hicieron hace tanto tiempo, para que hoy nosotras podamos gozar de libertades. Si podemos estudiar, trabajar, participar en competencias, votar, proponer ideas y tomar decisiones es gracias a su ayuda. Es decir, sus acciones dieron de qué hablar entre las personas de su tiempo, como una protesta, y marcaron un camino a seguir para las generaciones siguientes.

Ellas fueron mujeres como tú o como yo, que persiguieron sus sueños, al igual que muchas otras que no están presentes en esta lista. Quién sabe con qué otros retos nos encontraremos en el futuro… Sin duda, ser mujer no es cosa fácil, pero hemos demostrado que somos imparables.

Si uno cree estar limitado por su género, raza u origen, se volverá aún más limitado.
Carly Fiorina