Música para obtener tu dosis diaria de paz


En un mundo implacable y que se presenta exponencialmente errático, la música constituye un verdadero refugio ante el caos de la cotidianidad. Por ello, en guddi nos hemos dado a la tarea de recopilar una selección de canciones capaces de transportar al oyente a territorios serenos. Sin más preámbulos, es momento de dejar a la música sonar:

N.º 1: Ella Fitzgerald – Misty

Durante la década de los cincuenta, Fitzgerald se presentó en el popular club Mocambo, tras una petición directa de Marilyn Monroe al dueño del establecimiento.  Vía AZCentral.

Con motivo de la celebración del centenario del nacimiento de la emblemática intérprete, la Orquesta Sinfónica de Londres participó en la creación de Someone To Watch Over Me, un álbum que combina grabaciones de Fitzgerald durante los primeros años de su carrera, con los arreglos de la orquesta fundada a inicios del siglo XX.

En el disco publicado en 2017 resalta Misty, una composición en que, con su característica voz grave, Fitzgerald explora la vulnerabilidad de saberse rendida a la expectativa de un romance incierto. A la vez, la sensibilidad de la interpretación de la estadounidense se ve majestuosamente amplificada por el acompañamiento orquestal:

“Misty”, interpretada por Ella Fitzgerald con el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de Londres. Vía YouTube.

N.º 2: Danai – Apo mesa pethamenos

Danai Stratigopoulou dedicó parte de su vida a traducir al griego moderno la obra literaria del chileno Pablo Neruda. Vía Woman TOC.

Acompañada únicamente por una base de piano grandiosa, la composición escrita por Kleon Triantafyllou, mejor conocido como Attik, hilvana con sencillez lírica y honestidad devastadora el retrato de un amor fallido y la imposibilidad del olvido:

 Apo Mesa Pethamenos”, interpretada por Danai. Vía YouTube.

N.º 3: Josephine Foster – All I Wanted Was The Moon

Oriunda de Colorado, Estados Unidos, las composiciones de Josephine Foster se caracterizan por un distintivo sentimiento de melancolía que, en la mayoría de casos, resulta extrañamente reconfortante.

All I Wanted Was The Moon bien podría consistir en una moraleja sobre cómo apuntar a concretar expectaciones irreales que usualmente concluyen en decepción. La voz de Foster, reminiscente a sus antiguas aspiraciones de convertirse en cantante de ópera, comanda con fluidez una base musical progresivamente más cargada, compuesta de percusiones, guitarras eléctricas y armónica:

 Josephine Foster interpretando “All I Wanted Was The Moon”. Vía YouTube.

N.º 4: Johnny Flynn – Brown Trout Blues

El también actor protagoniza la serie “Lovesick”, que en 2018 transmitió su tercera temporada. Vía Pinterest.

Extraído de su debút discográfico, el A Larum de 2008, en Brown Trout Blues Flynn construye con base en una prominente guitarra acústica y sutil sección de viento, una imagen delicada sobre las dificultades de admitir, o quizá decidirse, sobre una identidad personal en específico. Búsqueda que eventualmente lo guía a la autoaceptación.

En palabras del cantante inglés:

A veces encuentro difícil ser un hombre, es más sencillo involucrarse en ese viejo juego, de tratar de olvidar mi maldito nombre. Podría estar en otro lugar, debería ser alguien más pero no me conocerías, si lo fuera.

 Johnny Flynn interpretando “Brown Trout Blues”. Vía YouTube.

N.º 5: Camera Obscura – Tears For Affairs

Con un estilo reminiscente al pop de mediados del siglo pasado, en Tears For Affairs los escoceses de Camera Obscura exploran la perspectiva de una persona que trata de sobrellevar una infidelidad.

En su dimensión musical, la composición resalta por la intercalación entre las vocales de la cantante principal Tracyanne Campbell y el guitarrista Kenny McKeeve, así como el acompañamiento en acordeón y teclados que solidifican su distintivo sonido clásico y orgánico:

 Camera Obscura interpretando “Tears For Affairs”. Vía YouTube.

N.º 6: Deerhunter – Agoraphobia

Prominente en su empleo de guitarras eléctricas, Agoraphobia, de Deerhunter, relata la condición de un agorafóbico, quien más allá de rehuir al trastorno que le imposibilita salir de casa, se reconforta en la seguridad que le ofrece existir confinado entre cuatro paredes.

Con vocales etéreas, el vocalista principal del grupo, Bradford Cox, expresa:

Y después de algún tiempo, sé que me volvería ciego. Pero mirar únicamente encadena la visión al ojo. Perderé mi voz, lo sé. Pero no me queda más que decir.

 Deerhunter interpretando “Agoraphobia”. Vía YouTube.

N.º 7: St. Vincent – The Party

Tal como su título indica, The Party narra las interacciones entre dos individuos inmersos en conversación durante una velada. Aunque de letras simples, la composición de Ann E. Clark, mejor conocida como St. Vincent, encuentra su valor en una apacible sección instrumental que a través de guitarra, violín, percusión e instrumentos de viento proyecta un estado anímico onírico.

Además, la rendición en vivo de la canción, perteneciente a su segundo álbum de estudio, Actor, es testimonio de una de las alineaciones más orgánicas, en materia de bandas de apoyo, de la carrera de la polifacética St. Vincent:

 St. Vincent interpretando “The Party”. Vía YouTube.

En definitiva, estos artistas dan muestra de la capacidad de la música para acallar el bullicio del mundo externo y sus demandas, y es que la búsqueda por la tranquilidad no distingue entre géneros musicales. Ya bien lo decía el autor alemán Jean Paul Friedrich Richter: “La música es la luz de luna en la melancólica noche de la vida”.