De samuráis a festivales de secundaria: relatos de películas japonesas


El país del sol naciente es más que anime y sushi. También cuenta con un amplio abanico de películas japonesas que retratan otro tipo de historias y valores.

A más de siete décadas desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial, las películas japonesas de la posguerra se postulan como una relevante influencia tras algunas de las cintas más reconocibles de la última mitad del siglo, como la franquicia de Star Wars, The Matrix e incluso El Rey León.

Si bien no tan populares como las producciones que inspiraron, o a simple razón de su importancia histórica o subvalorización, vale la pena virar la atención hacia filmes con temáticas a las que no estamos acostumbrados en Occidente o que no asociamos directamente con este tipo de cine. Acá les dejamos nuestras recomendaciones:

N.º 1: Tōkyō Monogatari (Ozu, 1953)

El filme se distingue por el empleo de la denominada “toma tatami”, técnica en que la cámara, estática, es posicionada a la altura de la cintura. Vía 1001 Movies I.

En Tōkyō Monogatari, traducida al español como Historias de Tokio, un matrimonio de ancianos realiza un extenso viaje por tren, desde su nativa aldea pesquera hacia la urbana Tokio, lugar de residencia de dos de sus hijos y su viuda nuera. No obstante, una vez allí, se enfrentan a la realidad que subyace a sus expectativas sobre la vida de su progenie.

Además de una cinematografía en que los personajes imprimen dinamismo a las escenas a través de su movimiento, mas que depender del empleo de excesivos cortes y desplazamientos de cámara, el largometraje de Yasujirō Ozu permite ver más allá de la formalidad con la que usualmente se asocia al temple japonés, para desarrollar un análisis atemporal sobre la decepción, el sentido de la obligación y los lazos familiares.

 Tráiler oficial de “Tokyo Story”. Vía YouTube.

N.º 2: Twice (Inazuka, 2011)

El 6 de agosto de 1945, el ingeniero Tsutomu Yamaguchi de 29 años de edad se encontraba en Hiroshima por un viaje de negocios, cuando notó la presencia de aviones estadounidenses que surcaban el cielo. En cuestión de minutos, una bomba atómica sería liberada sobre la ciudad. Aunque en un estado de salud grave, un día después se desplazó a su nativa Nagasaki, lugar donde se enfrentaría inadvertidamente a una segunda bomba atómica.

Twice permite dimensionar los efectos horrorizantes del armamentismo atómico y el suplicio de aquellos sobrevivientes a la barbarie, a través de las experiencias relatadas por un Yamaguchi nonagenario y aún profundamente traumatizado por el suceso.

“Twice” está disponible en Netflix.

N.º 3: Seven Samurai (Kurosawa, 1954)

La cinta contó con un presupuesto de aproximadamente medio millón de dólares, en ese entonces una suma sin precedentes en el cine japonés. Vía Akira Kurosawa.

Ante la presencia de una banda de criminales que amenaza con tomar a la fuerza las cosechas de un pueblo agrario, y bajo el consejo del sabio de la aldea, Gisaku (Kokuten Kōdō), un grupo de granjeros se da a la tarea de reclutar a samuráis rōnin para emplearlos como primera línea de defensa (los rōnin, término que traducido al español sería el de hombres vagabundos, eran una especie de samuráis mercenarios, sin amo).

La épica de Akira Kurosawa humaniza las dinámicas entre sus personajes, a modo de trascender a las rígidas castas en que se subdividía la jerarquía social en el Japón feudal durante el inestable y conflictivo período Sengoku (o período de los estados en guerra, que fue un largo período de la guerra civil de Japón).

 Tráiler oficial de “Seven Samurai”. Vía YouTube.

N.º 4: Golden Time (Inaba, 2014)

El título del cortometraje hace referencia a la programación de la franja televisiva con mayor audiencia. Vía NCAT.

Contextualizado durante los ochenta, Golden Time se centra en un antropomórfico televisor originario de la década de los sesenta, que es abandonado en un basurero. No obstante, reacio a la decadencia que le rodea, el envejecido aparato busca escapar cada noche.

El cortometraje de Takuya Inaba no necesita de diálogos para desarrollarse y, en materia de pocos minutos, genera una verdadera sensación de simpatía hacia sus sujetos.

“Golden Time” está disponible en Netflix.

N.º 5: Linda Linda Linda (Yamashita, 2005)

Nobuhiro Yamashita se inició en la dirección con el cortometraje de 1996 Natsu ni nita yoru”. Vía Eiga Rebyu.

A pocos días de la celebración de un concurso de talento durante el festival cultural de su secundaria, Kei (Yuu Kashii) enlista como vocalista de su improvisada banda de rock a la estudiante de intercambio Son (Bae Doona), para interpretar una versión de la canción de The Blue Hearts: Linda Linda Linda.

Sin mayores pretensiones, la cinta de Nobuhiro Yamashita representa una comedia ligera, notable por la naturalidad de sus actores en pantalla, en especial Bae Doona, responsable en gran medida por aquellos momentos cómicos más entrañables a lo largo del filme.

 Tráiler oficial de “Linda Linda Linda”. Vía YouTube.


Los anteriores no son sino algunos entre incontables ejemplos de la disposición del cine japonés, en dar cabida a multiplicidad de historias con una voz particular, y a través de diversos géneros como el drama y la comedia, razones que de seguro seguirán acreditando a este producto cultural de la nación asiática como una insigne influencia en el cine internacional, por años venideros.