Valentina Tereshkova y las mujeres que alcanzaron las estrellas


Si las mujeres pueden trabajar en los ferrocarriles, ¿por qué no pueden volar en el espacio?
Valentina Tereshkova

La humanidad siempre ha querido superar sus límites: nadar en la vastedad del mar, bajar a las profundidades de la tierra, volar… Y cuando pudo despegar los pies del suelo, la meta era llegar cada vez más y más lejos, hasta alcanzar el cielo, pasar los límites de la atmósfera y dirigirse “adonde nadie había viajado antes” (como reza la intro de Star Trek).

Pocos pueden decir que han logrado ese último propósito, pero siempre ha habido aventureros cuya meta en la vida ha sido esa. En el caso de las mujeres, la primera en lograrlo fue la cosmonauta rusa Valentina Tereshkova (en Rusia, se llaman cosmonautas quienes viajan al espacio, mientras que en Estados Unidos son astronautas y en China taikonauta).

Algunas de las múltiples condecoraciones de Tereshkova. Vía Wikipedia.

Valentina Tereshkova se convirtió en la primera mujer, y en la primera persona civil, en salir al espacio, el 16 de junio de 1963. Desde joven se interesó en el paracaidismo, y de allí partió su afición por las alturas. 

Amaba la sensación de libertad y conocimiento. De ahí que se inscribiera en el programa espacial ruso, junto a otras mujeres jóvenes como ella, para ser pionera en el espacio. Cuando ingresó había alcanzado el grado de instructora en paracaidismo, y además trabajaba en una fábrica textil. Era hija de dos trabajadores rusos, su origen no era adinerado ni privilegiado. Pero su interés científico y sus ganas de lograr objetivos grandes en su vida eran genuinos.

Dos años después de que el ruso Yuri Gagarin se convirtió en el primer hombre en llegar al espacio (1961), en el Vostok 1, Tereshkova realizó su misión en el Vostok 6. En ese momento, la carrera espacial pretendía llevar mujeres y hombres al espacio exterior, pero todavía no existía mayor desarrollo con respecto a ello. Por esta razón, las naves de Gagarin y de Tereshkova estuvieron todo el tiempo bajo control remoto desde la estación terrestre, aunque contaban con sus propios controles manuales, para efectos de aterrizaje.

La joven cosmonauta, a punto de abordar el Vostok 6. Vía RBRN.

La astronauta estuvo en órbita durante casi tres días (70 horas y 50 minutos), y logró dar 48 vueltas a la circunferencia terrestre. Durante una etapa de su viaje, se acercó a escasos metros de otra misión rusa, la Vostok 5, tripulada por el cosmonauta Valery Bykosvky. En ese momento, la rusa se comunicó con su camarada.

El nombre clave de Valentina, en la misión que realizó, fue Chaika (Gaviota, en ruso), e inspirado en este se nombró el asteroide 1671 Chaika.

Su vuelo espacial puso fin a las misiones Vostok, tripuladas por una sola persona, para dar paso a misiones más ambiciosas, como la Vosjod, con más de un tripulante.

Cuando finalizó su misión, retomó su profesión de paracaidista, y sintió un fuerte compromiso con su nación e ingresó en la política. Fue todo un icono ruso y, con el paso de los años, recibió numerosas condecoraciones.

Ilustración sobre “Chaika” (gaviota, en ruso). Vía Glorialana.

Valentina marcó un momento importante en la historia de Rusia. E inició la carrera espacial para las mujeres. Después de su hazaña, la segunda mujer en viajar al espacio, en 1982,  fue la rusa Svetlana Savitskaya, quien fue tripulante del Soyuz T7.

Fue Svetlana quien ostenta el honor de ser la primera mujer en dar un paseo espacial, pues debió salir de la nave para permanecer en la estación durante tres horas. ¡Otro punto para las rusas!

Svetlana Savitskaya y Vladimir Dzhanibékov, en una nave espacial de entrenamiento. Vía Sputniknews.

Del otro lado del mundo, Estados Unidos no quiso quedarse atrás. Si en 1969 pusieron el primer hombre en la Luna en el Apolo 11, en 1983 Sally Ride fue la tercera mujer en el espacio.

Esta americana ingresó en el programa espacial de la NASA, por una convocatoria en el periódico. Sally era doctora en física y fue técnica de comunicaciones en la misión Challenger, que tripuló, y durante la cual realizó experimentos farmacéuticos.

Ride, además, se consideraba una feminista y a su regreso a la Tierra, y pasado algún tiempo, fundó la Sally Ride Science. Esta empresa se dedica a crear diversas formas de entretenimiento sobre ciencias (muchas de las cuales se enfocan sobre todo en niñas), y escribió varios libros infantiles sobre el espacio.

Sally Ride fue la primera estadounidense, y la tercera mujer, en llegar al espacio. Vía Simon and Shuster.

De todas estas viajeras espaciales, solo viven todavía Svetlana y Valentina (esta última cumplió 80 años en 2017). Valentina, posterior a su viaje, se dedicó sobre todo a funciones políticas en Rusia y sigue siendo una figura importante para la exploración espacial, ahora que ya no existen guerras frías que separen los intereses de la ciencia. Y, si bien es cierto, ya no juega un rol activo en el medio de la aeronáutica espacial, ella misma ha manifestado que le gustaría tripular un viaje a Marte, aunque este solo sea de ida.

Ahora Chaika cuenta con 80 años, pero ha manifestado que le gustaría tripular un viaje espacial al planeta Marte, aunque este fuera solo de ida. Vía PulsoDF.

Sin duda, haber tenido el privilegio de mirar la belleza de la Tierra desde el espacio exterior es una experiencia que ha marcado a Chaika, a tal punto que todavía tiene la esperanza de regresar. Sea que pueda o no cumplir su deseo, lo importante es que, gracias a ella, se abrió la puerta para que más niñas y mujeres se interesen en la ciencia y puedan alcanzar las estrellas.