Seis joyas para comprender el magnetismo del manga


Nacido en su expresión moderna durante la ocupación estadounidense del Japón, entre 1945 y 1952, el término manga hace referencia a una novela gráfica originaria del país nipón que de acuerdo con su público meta se subdivide en diversos géneros como el shonen, seinen, shojo, seijin, kodomo, etc.

Para efecto de descubrir nuevas posibilidades en el universo de esta longeva forma de arte nativa de la isla asiática, resulta pertinente señalar la existencia de trabajos como los siguientes, a modo de recomendaciones:

N.º 1: Inuyashiki (Oka, 2014)

Hiroya Oku es mejor conocido por ser el creador de “Gantz”. Entre su repertorio también figuran trabajos como “Me-teru no Kimochi” y “Hen”. Vía MangaHere.fun.

De Hiroya Oku, Inuyashiki presenta la historia de Ichiro, un hombre envejecido prematuramente que, derrotado por una familia tan indiferente como insaciable en sus expectativas económicas, se ve atrapado en un interminable círculo vicioso de autocompasión y patetismo.

Después de un inexplicable accidente que desintegra su físico, Ichiro despierta en un nuevo cuerpo mecánico dotado de tecnología alienígena incomprensible para las capacidades del ser humano.

Aunque el final se apetezca precipitado (y las preguntas con respecto a los seres responsables de la transformación de Ichiro, nunca resueltas), Inuyashiki resalta por su inusual protagonista y por la implementación de referencias a la realidad a través de prominentes menciones a la cultura del internet y su extendida integración dentro de la sociedad.

N.º 2: Mushishi (Urushibara, 1999)

En 2003, el manga de Yuki Urushibara se hizo con el Premio a la Excelencia, en la séptima entrega del Japan Media Arts Festival. Vía i.pinmg.

Contextualizada en el intermedio entre los períodos Edo y Meji, Mushishi revela la existencia de enigmáticas formas de vida primitivas con características sobrenaturales conocidas popularmente como Mushi.

Si bien la presencia de dichas criaturas no representa un secreto para el Japón rural, son contados los seres humanos capaces de percibir su existencia e interactuar con ellos; entre estos, Ginko, personaje titular que sirve para hilvanar la historia de dichos espíritus  responsables de circunstancias extraordinarias como las de un ilustrador cuyas creaciones cobran vida.

El manga de Yuki Urushibara funciona como una antología compuesta por una serie de historias cortas que enfatiza en la dinámica humano-naturaleza y resalta por la prominencia de paisajes orgánicos, a modo de sentar un tono quizá mejor descrito como onírico.

N.º 3: Nagai Yume (Ito, 1997)

El manga de Junji Ito fue adaptado a un cortometraje televisivo en el año 2000 por el director Higuchinsky. Vía imgur.com.

Publicada dentro del volúmen número 14 de la serie de Relatos Terroríficos de Junji Ito, Nagai Yume es una historia corta ambientada en las instalaciones de un hospital. Una noche, y en vísperas de una cirugía cerebral, una joven paralizada por el temor a un fallecimiento que se le figura seguro es visitada por quien en primera instancia cree ser una personificación de la muerte misma.

No obstante, como un médico explica posteriormente, no se trata de nadie más que Tetsuro Mukoda, otro paciente quien, plagado por una extraña condición que le hace sufrir pesadillas a diario aparentemente cada vez más extensas, empieza a envejecer aceleradamente.

El manga de Ito resalta por su empleo de sombras duras e ilustraciones surrealistas al retratar las pesadillas de su protagonista, así como la capacidad del mangaka por desarrollar en cuestión de pocos paneles una verdadera sensación de horror ante el misterioso, pero indudablemente intrigante, padecimiento de Mukoda .

N.º 4: Saint Young Men (Nakamura, 2006)

En 2013, una adaptación del manga fue llevada al cine por la directora Noriko Takao. Vía Amino Apps.

Si por el contrario, lo que busca es una comedia de tono ligero, Saint Young Men retrata al Jesús de Nazareth cristiano y al Siddharta Gautama del budismo como entrañables amigos que deciden descender del cielo para vacacionar en el Japón de inicios del siglo XXI.

En el manga de Hikaru Nakamura, las reconocidas figuras religiosas se ven envueltas en situaciones jocosas como la visita a un parque de diversiones, su incursión inesperada como dúo de stand up frente a una audiencia compuesta en su totalidad por ancianos, el blog de un Jesús obsesionado con los dramas televisivos, entre otras.

Lejos de pretender ridiculizar a las religiones de las que retoma a sus personajes titulares, Saint Young Men depende de la carismática dinámica de su protagonistas y el contraste marcado entre sus personalidades particulares, así como su interacción con el mundo externo.

N.º 5: Hourou Musuko (Shimura, 2002)

Una adaptación del manga al anime, compuesta por 12 episodios, fue transmitida en 2011. Vía i.pinimg.

A lo largo de 15 volúmenes, Hourou Musuko desarrolla la historia de Nitori Shuuichi, quien desde temprana edad da muestras de transgenerismo.

No obstante, no es sino hasta que conoce a Takatsuki Yoshino, estudiante inscrita en su escuela quien también alberga dudas sobre su identidad de género, que Shuuichi se permite explorar las posibilidades de una vida pública afín a su mundo interno.

Hourou Musuko es distintivo por su tono dulce y ritmo sosegado, que si bien puede resultar en ocasiones en exceso prolongado, no hace más que amplificar la sensación de realismo y legitimidad con respecto a los anhelos de sus personajes.

N.º 6: One-Punch Man (One y Murata, 2009)

Ante su éxito como webcomic, la editorial Shueisha comisionó al ilustrador Yusuke Murata y al autor original de la serie, One, para adaptar el concepto a un manga. Vía Forbes.

Decepcionado por la incesante búsqueda de un empleo, y tras un encuentro con Crabrante, un hombre que adquiere apariencia de crustáceo tras la ingesta excesiva de mariscos, Saitama descubre su verdadera vocación en la vida: convertirse en un superhéroe que lucha en contra del crimen.

Tres años más tarde, y después de someterse a un constante régimen de entrenamiento que lo vuelve calvo por completo, Saitama se enfrente a una especie de maldición, al menos ante sus ojos, que consiste en siempre vencer a sus enemigos con un solo golpe.

One-Punch Man muestra a una sociedad en que los villanos proliferan tanto como los superhéroes que los enfrentan, satirizando de manera exitosa aquellos clichés que caracterizan al manga shonen, sin desperdiciar oportunidad alguna para insertar secuencias tan absurdas como cómicas a su trama.

 


En definitiva, difícilmente se podría obviar el mérito de las novelas gráficas antes mencionadas, que tan buen nombre otorgan a esta popular expresión artística cercanamente interconectada con la industria del anime.

Si desea conocer más sobre esta última, puede consultar nuestra breve cronología sobre la historia del anime, así como nuestra selección de cine animado japonés.