“Alias Grace”: la depravación del conservadurismo


“Alias Grace”: la depravación del conservadurismo
8Overall Score

Basada en una historia real, Alias Grace nos sitúa en la Canadá del siglo XIX.  El psiquiatra Simon Jordan (Edward Holcroft) arriba a Ontario, tras serle encomendada la tarea de realizar un informe del estado psicológico de Grace Marks (Sarah Gadon), con motivo de contribuir a su liberación de la penitenciaría Kingston.

Marks es una antigua empleada doméstica que quince años atrás fue encontrada cómplice del asesinato de su empleador, Thomas Kinnear (Paul Gross); y su ama de casa, Nancy (Anna Paquin). Por este crimen fue condenada a purgar cadena perpetua, a pesar de asegurar no tener nada qué ver con el asesinato.

La miniserie está basada en la novela homónima de Margaret Atwood. Vía Netflix.

“Pienso en todas las cosas que han sido escritas sobre mí. Que soy un inhumano demonio femenino […] Que era demasiado ignorante para saber cómo actuar, y que colgarme sería asesinato judicial […] Que soy suave en la cabeza y poco más que una idiota. Y me pregunto, ¿quién puede ser todas esas cosas diferentes a la vez?”, estas son las primeras palabras que la audiencia escucha pronunciar a Grace, y una clave crucial para comprender el tono de la historia.

El verdadero carácter de Grace Marks es un misterio, pues su personalidad y motivaciones parecen estar sujetas al punto de vista de quien la observa.

Por ejemplo, mientras que para los guardias de la prisión es una persona repulsiva, pronto salta a la vista que la fascinación de Jordan hacia la prisionera trasciende a la pura curiosidad médica.

Parte de la grabación transcurrió en la penitenciaría Kingston, prisión en que la Grace Marks histórica estuvo recluida. Vía Netflix.

Es en este sentido que la actuación de Sarah Gadon se vuelve particularmente efectiva, en la medida que se mantiene ambigua, al mismo tiempo que despierta empatía tanto en el espectador como en aquellos personajes convencidos de su inocencia.

Contextualizada en la era victoriana, Alias Grace se desarrolla en un mundo de paletas de color frío, reglas sociales rígidas y personajes de porte recatado. A primera vista, un ideal puritano.

No obstante, las conversaciones entre Marks y Jordan pronto nos introducen a un mundo de conductas abusivas normalizadas, y lejano de aquel ideal de la corrección impuesto por la convención social. Especialmente en aquellos momentos en que Grace se permite asumir una posición menos combativa, que deja entrever una filosofía de vida devastadora.

Atwood señaló que el personaje Alias Grace estudia la desigualdad con que la sociedad trata a las criminales femeninas, respecto a sus contrapartes masculinas. Vía Netflix.

Durante una escena en particular, Grace admite en sus adentros que antes de emprender el viaje a Toronto como una inmigrante irlandesa de 12 años, y mientras sus hermanos menores observaban el océano, pensó en lanzar a un par de ellos sobre la borda. De tal manera, se permite razonar en el momento, habría menos bocas que alimentar, menos sufrimiento con qué plagar el mundo.

De manera similar, más adelante equipara los edredones a una advertencia sobre los peligros que suceden en la cama, entre los que menciona el parto, la muerte, la copulación como “meramente una indignación que [las mujeres] deben sufrir.”

Poco a poco, los sucesos del día del asesinato se reconstruyen por medio de secuencias en que Grace trata de llenar los vacíos en su memoria. Para ello, la audiencia recorre, por medio de tomas largas y silenciosas, los pasillos de la casa Kinnear.

Mientras que otras secuencias, de mayor carga surrealista, presentan pesadillas en que los personajes asesinados se desploman de un momento a otro sobre el suelo, con la sangre vertiendo a borbotones de sus heridas mortales.

Anna Paquin interpreta a Nancy Montgomery, ama de llaves de Thomas Kinnear. Vía Netflix.

Entre los desaciertos de la serie se puede listar el proceso de envejecimiento. Resulta inverosímil utilizar a la misma actriz para interpretar el desarrollo de Grace durante más de dos décadas, que comprenden desde la adolescencia hasta la edad mediana. Y el maquillaje no auxilia en hacer sentir al proceso más orgánico. Lo mismo sucede con el proceso de envejecimiento del Dr. Jordan.

Otro problema es el ritmo con que se desenvuelve la historia. Debido a que la serie se estructura únicamente en seis capítulos, la conclusión de la trama hacia la mitad del último capítulo hace que la resolución parezca precipitada, demasiado acelerada.

Asimismo, personajes como Jeremiah (Zachary Levi) aparecen solo cuando es conveniente al avance de la trama y desaparecen de la misma forma abrupta, sin mayores explicaciones.

Alias Grace se suma, junto a The Handmaid’s Tale y Wandering Wendy, a la lista de adaptaciones televisivas inspiradas en el trabajo de Margaret Atwood. Vía Netflix.

Alias Grace es poderosa porque se siente real, porque son palpables los sentimientos de desesperación de una mujer sin mayores prospectos de futuro ni aspiraciones que trasciendan a un matrimonio y labores domésticas, agravado por una baja posición económica..

La miniserie ofrece una exploración cautivante del malestar producido por la desigualdad de poder. La necesidad por comprender el caso de Grace es comparable a trabajos como Las Criadas, de Jean Genet. Una obra de teatro que desentraña la psiquis de un par de criadas que conspiran para asesinar a su empleadora.

Alias Grace es una serie que habla a través de implicaciones. De la capacidad de la audiencia por prestar atención a lo que no se habla, pero que está indudablemente ahí. Los secretos que se esconden tras la pretensión de la normalidad. Si lo que busca son respuestas directas, quizá sea mejor buscar por otro lado.

 Tráiler original de Alias Gracias. Vía YouTube.

Alias Grace está disponible en Netflix.