Señales de que estás saliendo con el tipo indicado


¿Eres capaz de leer las señales de que estás saliendo con el tipo indicado? En mi caso, soy mala para leerlas. No puedo distinguir si el tipo que recién me presentaron es el equivocado. No puedo saber que no es para mí, hasta que Facebook me avisa de que está en una relación con alguien más. 

Son pocas las señales que logro interpretar. Y, entre esas, hay algunas buenas señales que me bastan para dibujar el camino que me lleve a salir con el tipo indicado (o el indicado por ahora):

Me hace reír

Desde que tengo memoria, el factor clave e infalible es el sentido del humor. Mis primeros amores platónicos, que me hacían escribir nombres dentro de corazoncitos, eran los tipos más chistosos y payasos que he conocido. Cuando alguien me hace reír a carcajadas y, a la vez, compartimos atracción física, eso para mí es el destino diciéndome que pare todo lo que estoy haciendo y vaya a esa cita. Y si no hay risas: “No, gracias. Aquí estoy bien”.

Si es capaz de sacarte una buena carcajada todos los días, vale la pena. Vía Giphy.

Conoce mis películas favoritas

Para gustos hay colores, y yo estoy muy cómoda con los míos. Yo sé que no todos crecieron alimentando una adicción a las películas y las series, y que mi música ya pasó de moda: está bien. Pero no puedo evitar soñar despierta cada vez que se me atraviesa alguien que comparte mi amor por ciertas películas. Aparecen florecitas y pajaritos.

Si tienen los mismos gustos cinéfilos, siempre habrá algo de qué hablar. Vía Giphy.

Me trae café (o me alimenta)

El café es tan importante, que cancela y anula todo lo malo que puede aparecer. No me importa si deja todo desordenado y si padece de un grado de autismo que lo hace incapaz de empatizar con su pareja (yo). Con tal de que me prepare mi café y me dé un beso de buenos días.

Y en cierta ocasión que conocí a un tipo simpático, inteligente y educado, no fue sino hasta que me compró una Coca-light y un quiche en la madrugada, que me dije: “Este es”.

Y fue él. Por un mes y medio.

El amor entra por el estómago… y con el café. Vía Giphy.

Es mi ex

Hay quienes ven el “factor ex” como una mala señal, y es algo que evitan a toda costa. Yo, en cambio, no le veo nada de malo a la idea —lejana, quizás— de salir con un ex, siempre y cuando aún me haga reír como antes.

Algunas ventajas habrá: ya se conocen bastante bien y saben cómo
ganarle al otro en la batalla de las discusiones.
Vía Giphy.

Es humano

En el amplio espectro de personas que he conocido, la mayoría no tienen mucho en común entre sí. En términos de rasgos físicos, profesiones y carácter, no hay un denominador común. Pues, siempre son humanos. Eso ya me predispone a enamorarme.

Si es humano… puede que me guste. Vía Giphy.

Siempre existirán otros indicadores de que, quizás, él es el indicado para mí… Pero creo que basta con usar el sentido común, que debe ser común a todos. Con esto me refiero a que importa la proximidad de intereses, o la compatibilidad con tu círculo de amigos, o algo tan básico como la manera en la que trata a los demás. Más allá de qué señales nos seducen, debemos acordarnos de que no todos buscamos lo mismo. Y es que lo que buscamos condiciona cómo leemos las señales (buenas y malas).

Ese no sé qué, que te dice: “Este es”. Vía Giphy.