“La casa de papel”: lecciones sobre el poder y la estrategia (al estilo Sun Tzu)


Si alguna vez te sentiste como el sobreviviente menos fuerte de “Lost” o el competidor menos afortunado de un reality show… “La casa de papel” es la serie que debes ver.

Hubo una época en que me dio por leer libros como El arte de la guerra y Las 48 leyes del poder, y en ver películas como la alemana La Ola. No, no es que quisiera conquistar al mundo. Más bien, buscaba comprender cómo actuaban las personas. Porque, si alguna vez te fuiste de intercambio o has analizado tu vida universitaria, te darás cuenta de que la vida en sociedad está repleta de negociaciones, así como de vínculos y estrategias que funcionan como un lenguaje universal: siempre están los populares, los marginados, los que escalan a base de aplastar a otros, así como quienes no perciben las sutilezas del trato social y, debido a eso, son de quienes otros toman ventaja.

¿Es posible que el fascismo renazca con ímpetu en una sociedad que le teme? La película alemana “La Ola” tiene la respuesta. Vía YouTube.

Y es que, no sé a ustedes, pero a mí me fascina entender qué pasa por la mente de la gente cuando se sienten en peligro. Cuando sus criterios son confrontados. Cuando viven una situación sobre la que no tienen control. Cuando la masa cobra conciencia de sí misma y se impone a quienes le rodean. Cuando hay dinámicas sociales fascinantes, similares a esos realities tipo Lost o a argumentos como el de la novela El señor de las moscas.

¿Qué hace el ser humano cuando está en riesgo? Esa pregunta me ha fascinado durante años. Por eso empecé a ver la serie española La casa de papel (disponible en Netflix). Sesenta y siete rehenes, ocho atracadores con alias de ciudades (Tokio, Río, Oslo…) y una mente maestra detrás del atraco que sería el golpe maestro del siglo: el robo a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, en Madrid.

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Esta es la serie de habla hispana más vista en la historia de Netflix. Vía Antena 3.

¿Un plan concebido como perfecto podrá, en la práctica, serlo? Vía YouTube.

Como a muchos, esta serie me fascinó. Por ese acento español tan majo de vocalización cautivante, por la trama impredecible que va más allá de lo que nuestra imaginación pudiera elucubrar, y porque me fascinan las tramas  a lo Ocean Eleven’s y Los Ilusionistas.

Pero, sobre todo, porque con ella he aprendido valiosas lecciones, tan valiosas como las de Sun Tzu, pero en versión españolete, y con una historia que, a mí (me imagino que a muchos de ustedes también), me tiene esperando la segunda temporada.

¿Qué aprendí en La casa de papel sobre la convivencia, el ser humano, la vida y la estrategia? Lo siguiente:

N.º 1: Ten cuidado de quien ya no tenga nada qué perder

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Berlín es una mezcla explosiva de un secreto que lo llevará a la tumba, egolatría y una total falta de empatía. Vía teezily.com.

Quien no tiene nada que perder es más peligroso de lo que te puedas imaginar. Ya lo decía Sun Tzu: jamás acorrales a tu enemigo, no le hagas sentir que ya no tiene ni una posibilidad. Si lo acorralas déjale una salida, porque las personas desesperadas son capaces de cualquier cosa. No tienen límites.

La historia lo demuestra miles de veces: los judíos acorralados por los romanos en el asentamiento de Masada, en el 74 d. C., prefirieron matarse (a ellos y a sus hijos) en lugar de dejarse asesinar por los romanos. Se armaron de un valor que todavía espanta y que le pone a uno la piel de gallina. Bueno, y ya más contemporánea y hollywoodense Carrie (de la película basada en la novela homónima de Stephen King), ante el bullying despiadado liberó… precisamente lo peor de ella.

En La casa de papel hay varios personajes que no tienen nada que perder… y hay uno que, en especial, ya no tiene nada por lo cual regresar a la sociedad civil. Él es, sin duda, a quien tendremos que prestar mucha atención en las siguientes temporadas.

N.º 2: Los planes pueden ser perfectos… los seres humanos no lo son

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Helsinki, Helsinki, serbio gigante que adora a Oslo… ¿cómo fuiste capaz de perder una pista tan importante por un par de cientos de dólares? Vía 1.bp.blopspot.com.

Hasta los mejores planes pueden tener cabos sueltos… y esos cabos sueltos, generalmente, provienen de las personas involucradas (entre las cuales, por supuesto, estás incluido tú). La ambición, las actitudes negativas, los anhelos desmedidos… el ser humano, además de cerebral, es muy emocional. Y en esto último puede radicar su más importante debilidad.

Así que recuerda: tus planes pueden ser geniales y todo puede parecer milimétricamente controlado… pero siempre habrá un margen de error. El Profesor, el estratega tras el plan de atraco, tiene todo fríamente calculado… bueno, casi todo, menos su necesidad de afecto, la avaricia de un serbio, la atracción intensa entre dos miembros del equipo, las discrepancias entre los atracadores. Bueno, demasiadas variables que salen de su control.

N.º 3: Ten cuidado de quienes gustan de poner a unos en contra de los otros

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Ángel y Raquel podrían haber dado el golpe final a los atracadores… de no ser porque perdieron tiempo (pistas y la posibilidad de éxito) debido a que la desconfianza entre ambos hizo de las suyas. Todo porque hubo alguien más que los hizo desconfiar. Vía magazinespain.com.

Tal y como lo expresa la frase: “Divide y vencerás”. Aléjate de quién quiera hacer que desconfíes de tu mejor amigo o de tu equipo de trabajo, por ejemplo. Duda de quien esparce rumores. De quien gusta de enemistar a todos.

N.º 4: El tiempo es oro… así que hay que invertirlo en lo que vale la pena

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Claro, él tampoco sabía que el atraco sería tan difícil. Vía camianabelok.com.

Si algo vale la pena, ¿por qué no invertir tiempo en ello? La carrera universitaria, la familia, los amigos… lo que de verdad importa requiere tiempo… pero no hay tiempo mejor invertido que ese.

N.º 5: El amor no tiene por qué ser telenovelesco

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Allison Parker empieza siendo una víctima, pero su personaje sufrirá cambios dramáticos en el camino. Vía listforus.net.

Desconfía del chico para quien eres invisible y que, de un día para otro, quiere sentarse a tu lado y hacer que todo vaya muy rápido (sí, un poco parecido a un dorama). Allison Parker lo sabe. Aprende de Allison Parker.

N.º 6: A todas nos puede pasar

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Experta en uso de armas, pero… con un exesposo con orden de alejamiento. No por creernos demasiado listas estamos exentas de que no nos topemos con una pareja abusiva. Vía vemostv.com.

La inspectora Raquel es fuerte, trabaja en un mundo de hombres, toma decisiones que involucran la vida de cientos de personas… pero también fue víctima de violencia intrafamiliar. En otras palabras, tu carácter, tu personalidad, tu forma de ver el mundo no te inmuniza de encontrarte con un potencial agresor. Quien eres no evita que, en algún momento, tomes la decisión equivocada y te hagas acompañar en la vida por una persona que no vale la pena.

Nadie es perfecto. Nadie es invulnerable. Es importante saberlo para evitar equivocarnos.

N.º 7: ¿Mezclar amor y romance con obligación y trabajo?… piénsatelo.

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¿Cómo convivir con la muerte cuando hay sentimientos involucrados? Vía Facebook de La casa de papel Brasil.

Las emociones pueden desbocarse, y con ello todos los planes… A menos que le apuestes todo al amor y sigas la filosofía de Tokio: “Al fin y al cabo, el amor es una buena razón para que todas las cosas fallen”. Eso sí, si esa es tu decisión tendrás que asumir que, efectivamente, todo lo demás puede fallar.

N.º 8: Es parte de la naturaleza humana…

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Lo ideal sería, por lo menos, preverlas. Vía camianabelok.com.

Ya lo dijo Tokio, y lo demuestra la vida. Sin embargo, lo ideal sería mapear la realidad de manera que tengamos, por lo menos, una pequeña certeza de las consecuencias. O que, por lo menos, asumamos que llegarán.

N.º 9: La vida da vueltas… muchas vueltas

Allison Parker es más de lo que todos pueden ver… y necesitarán de ella. Vía i.pinmg.

El nerd de la clase, la tímida a quien nadie hablaba, la chica a quienes todos consideraban fea… la existencia cambia y da muchas vueltas. Así que puede que el chico popular de los tiempos del colegio tenga que pedirle trabajo al nerd a quien todos hacían bullying.

Por tanto, aunque la vida no venga con manual, por lo menos hay que seguir esta filosofía: nada es estable, todo cambia, nadie es una isla, todos necesitamos de todos. Así que trata a otros con respeto.

N.º 10: Lo último que debemos perder es la esperanza

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Cuando se pierde la esperanza, se pierde todo. Vía vemostv.com.

Como en el relato mitológico de Pandora: si la caja con los males de la humanidad se abre hay que, por lo menos, garantizar que la esperanza no se desvanezca porque, como aprendimos en La casa de papel:

La esperanza es como las fichas de dominó: cuando cae una, caen todas.

N.º 11: Los seres humanos somos complejos… pero en muchos aspectos somos muy básicos

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¿Alguien esperaba que esto pasara? Vía i.pinmg.

Las emociones nos traicionan, las dudas no nos dejan pensar, la ambición nos descontrola y hasta el más sereno tiene sus momentos de caos… todos tenemos talones de Aquiles, defectos y debilidades. Todos. Todos. Porque en muchos aspectos somos tan básicos, pero tan básicos, que por más que nos consideremos los más listos del mundo, siempre habrá posibilidad de tropezar (y de hacerlo de manera estrepitosa).

N.º 12: Siempre hay puentes que nos unen… solo hay que encontrarlos

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Hay momentos en que es difícil distinguir entre rehenes y atracadores. Vía Lapizquita.com.

Incluso entre atracadores y rehenes se pueden construir vínculos. Porque, independientemente de cómo seamos, a veces nuestra motivaciones son similares: el dinero, la gente a la que amamos, las ansias de libertad. En el fondo no somos tan diferentes, así que siempre hay modo de tender puentes. Y uno de esos puentes es la empatía para con el otro.


La casa de papel es de esas series que ya hizo historia y que bien vale la pena ver. Porque es entretenida, sus personajes son memorables y porque, además, algo nos dice de la naturaleza humana. Algo nos dice de nosotros mismos.