De clones a realidades paralelas: propuestas televisivas de ciencia ficción


En 1938, la BBC transmitía la primera serie televisiva de ciencia ficción en la historia, R.U.R. (Rossum’s Universal Robots), basada en la obra de teatro homónima del checo Karel Čapek.

El programa relataba la historia de una sociedad capaz de producir robots con material biológico, serviles a las necesidades de la humanidad. No obstante, al hartarse de ser relegados a una posición inferior social, los organismos sintéticos se rebelan, al punto de orillar a la humanidad, y en última instancia a sí mismos, a la extinción.

A ocho décadas de su emisión inicial, aquel innovador trabajo audiovisual encuentra a sus herederos en la forma de programas del calibre de las siguientes series (las cuales, curiosamente, puedes encontrar en Netflix):

N.º 1: Orphan Black

Sus múltiples interpretaciones le valieron a Tatiana Maslany el Emmy a la mejor actriz en una serie dramática de 2016. Vía Cinefex.

Sarah Manning (Tatiana Maslany) se encuentra en una estación de tren, cuando presencia el suicidio de una mujer cuyo rostro es idéntico al suyo. Con el paso del tiempo descubre que detrás de aquello, que parecía en un principio una coincidencia, yace una organización internacional dedicada a la manipulación genética y clonación humana: Dyad.

Orphan Black es notable por el esfuerzo monumental de Maslany por interpretar más de diez personajes a lo largo de la serie, cada uno dotado con un acento, gesticulaciones y variaciones en apariencia particulares.

También cabe mencionar el valor de producción en escenas que logran incorporar con éxito y fluidez la presencia de múltiples clones a la vez.

N.º 2: Misfits

La mayoría de episodios de la serie fueron escritos por el guionista Howard Overman. Vía EZTV.

Después de recibir un choque eléctrico durante una repentina tormenta eléctrica, cinco jóvenes forzados a prestar servicio comunitario adquieren poderes que corresponden a magnificaciones de cualidades particulares a sus personalidades. Empujado a la locura por el extraño suceso, su agente de libertad condicional los ataca, antes de ser asesinado por el grupo en defensa propia.

Misfits se define por su habilidad para alternar entre la comedia y el drama, además de distinguirse por un conjunto de excéntricos personajes que amplifican el tono absurdo y carisma de la serie británica.

 Tráiler de “Misfits”. Vía YouTube.

N.º 3: Black Mirror

El nombre de la serie es una referencia a las pantalla inactivas de dispositivos electrónicos como teléfonos y computadoras. Vía ArtsATL.

Concebida por Charlie Brooker, y al estilo de una Twilight Zone moderna, Black Mirror es una antología de historias cortas que llaman la atención, no solo sobre los efectos del avance tecnológico desmesurado en la sociedad, sino al comportamiento compulsivo que estos dispositivos suscitan en el ser humano.

A pesar de poder ser acusada de favorecer temáticas repetitivas, la serie, estrenada en diciembre de 2011, no teme abordar historias de tono trágico, en la medida que procura una ejecución sólida.

Durante los últimos años, Black Mirror ha contado con la participación de rostros reconocibles de la televisión, como Jon Hamm, Jerome Flynn, Oona Chaplin, Jodie Whittaker y Jesse Plemons.

 Tráiler de la cuarta temporada de “Black Mirror”. Vía YouTube.

N.º 4: Altered Carbon

“Altered Carbon” está basada en la novela homónima de Richard K. Morgan. Vía Digg.

En el año 2384, la humanidad encuentra la clave de la inmortalidad a través de stacks, dispositivos en forma de discos, que al ser implantados en la base del cuello de las personas registran su consciencia, habilitando su transplantación indefinida.

Tras despertar en un cuerpo que le resulta irreconocible, Takeshi Kovacs (Joel Kinnaman), un mercenario ejecutado siglos atrás, es contratado por el dueño de las industrias Bancroft, para investigar su propio asesinato.

Si bien los intercambios entre personajes parecen, a primera vista, forzados, Altered Carbon ofrece una premisa cautivante, al mismo tiempo que rápidamente construye un universo inmersivo.

Teaser de “Altered Carbon”. Vía YouTube.

N.º 4: Awake

La paleta de colores de la serie televisiva varía de acuerdo con la realidad representada. Vía Netflix.

Tras sufrir de un accidente automovilístico mientras iba acompañado de su familia, la vida del detective de policía Michael Britten (Jason Isaacs) se divide en dos realidades alternas: una en que su esposa, Hannah (Laura Allen), sobrevive; y otra en la que es su hijo, Rex (Dylan Minnette), quien logra aferrarse a la vida después del trágico acontecimiento.

Agobiado por la legitimidad de sus experiencias, Michael descubre pronto el nivel de profundidad del vínculo entre las realidades que experimenta, al verse beneficiado en su trabajo policial.

De Awake resalta la naturalidad y familiaridad de las interacciones entre el elenco principal, además de su habilidad para entrelazar historias paralelas, sin cometer el error de sobrecargar el contenido.

Tráiler de “Awake”. Vía YouTube.

Durante el transcurso de los próximos meses se proyecta el estreno de nuevas series pertenecientes al género de ciencia ficción, como The Crossing, Lost In Space, Krypton y Galaxy Quest.

La ciencia ficción es una excelente opción para imaginar realidades alternas, pero, al mismo tiempo, es una excelente manera para, con otro lenguaje narrativo, contarnos las mismas historias que ya conocemos: historias de pérdidas, de amor, de tragedias, de desigualdades.

La ciencia ficción es el relato de nuestra realidad, pero a través de historias futuristas.