Cuando las series de Netflix constituyen un regalo para la mirada


En la actualidad, y con mayor frecuencia, diferentes cineastas y actores prueban suerte en la pantalla chica. Por consiguiente, no resulta sorpresa alguna que en los últimos años, tanto el número de programas televisivos guionizados como sus respectivos presupuestos, percibieran una exponencial tendencia al alza.

Como efecto secundario de este nuevo flujo de inversiones, y para mantenerse a flote en un mercado cada vez más competitivo, las producciones destinan mayores recursos a procurar una estética visual que resulte cautivante a las audiencias. Entre las series de Netflix que sobresalen por su ejecución en este aspecto técnico, cabe mencionar las siguientes:

N.º 1: Better Call Saul

La serie toma lugar en 2002, seis años previo al inicio de la trama de Breaking Bad. Vía Netflix.

A su estreno en 2015, Better Call Saul se enfrentaba a la monumental tarea de servir como precuela y spin-off a la aclamada Breaking Bad. No obstante, al poco tiempo la serie que sigue la historia del extravagante abogado James McGill (Bob Odenkirk), más tarde conocido como Saul Goodman, se hizo con un nombre por mérito propio.

De acuerdo con Arthur Albert, responsable de la cinematografía en la primera temporada, Better Call Saul se distingue de su antecesora por la predominancia de tomas fijas, en lugar de sostenidas a mano: 

Para Better Call Saul, quisieron un sentimiento más aferrado […] La cámara se movió cuando necesitó hacerlo, pero usualmente estaba colocada sobre un saco de arena en el suelo.

Arthur Albert inició su carrera como cinematógrafo en la cinta Is There Sex After Death?” (1971). Vía Netflix.

Entre las referencias visuales de la serie creada por Vince Gilligan y Peter Gould figuran el trabajo de Stanley Kubrick y el estilo noir del The Conformist de Bernardo Bertolucci. De este último filme, Gilligan adquiriría su apreciación por las tomas que capturan a personajes solitarios en esquinas, en tanto tales composiciones incrementan el sentido de paranoia en escena.

Se estima que la cuarta temporada de Better Call Saul se estrenará en septiembre de 2018. Vía Netflix.

N.º 2: Mindhunter

Entre los productores ejecutivos de Mindhunter se encuentran Charlize Theron y David Fincher, siendo este último quien dirigió cuatro episodios de la serie. Vía Netflix.

Situada en la década de los setenta, Mindhunter presenta a una pareja de agentes del FBI, Holden Ford (Jonathan Groff) y Bill Tench (Holt McCallany), quienes, a través de la aplicación de conocimientos psicológicos y entrevistas a profundidad con diferentes asesinos seriales, sientan las bases para el desarrollo de la técnica de perfilación criminal.

Mindhunter fue rodada en una cámara RED Xenomorph, diseñada especialmente para Fincher. Vía Netflix.

Leal al estilo que Fincher ha desarrollado por décadas, Mindhunter presenta visuales distintivos por su mínima iluminación, sombras sin alto contraste y colores opacos. En palabras del cinematógrafo Erik Messerschmidt:

[Fincher] tiene una aversión a los colores saturados y el magenta […] El programa cuenta con una apariencia verde-amarillo desaturada, lo cual, sin lugar a duda, está dentro de la paleta de colores de David.

Para la serie se emplearon primordialmente lentes de 29 mm y 40 mm. Vía Netflix.

Por otra parte, en lugar de depender de movimientos de cámara, la producción se decidió por enfocarse en la composición de la escenas:

Trabajamos muy duro por mantener las cosas sencillas, y el trabajo de cámaras oculto. […] Realmente tratamos de dejar a las interpretaciones desenvolverse y dejar a los actores tener un espacio…

Fueron las palabras de Messerschmidt.

El drama original de Netflix está basado en la novela Mind Hunter: Inside the FBI’s Elite Serial Crime Unit”. Vía Netflix.

N.º 3: Penny Dreadful

Penny Dreadful trae a la vida a personajes clásicos de la literatura, como Dorian Gray y el Dr. Victor Frankenstein. Vía Netflix.

Lanzada en 2014, la serie de John Logan introduce a la audiencia al explorador Sir Malcolm, quien junto a la vidente Vanessa Ives y el pistolero Ethan Chandler se embarca en la misión de rescatar a su hija de las misteriosas criaturas sobrenaturales que pueblan el Londres de la era victoriana.

La serie fue filmada casi en su totalidad en Dublín, Irlanda. Vía Netflix.

Para dar vida a la Inglaterra de finales del siglo XIX, el equipo de producción hizo uso, sobre todo, de efectos especiales para imprimir de realismo a los paisajes exteriores. Según James Cooper, supervisor de efectos visuales de Penny Dreadful, la técnica ha sido aplicada para recrear locaciones como el río Támesis y la catedral de San Pablo. El trabajo de grabación, a su vez, fue realizado por medio de cámaras Alexa Plus.

“Penny Dreadful” era un término peyorativo utilizado en el siglo XIX para denominar a la literatura popular producida en serie. Vía Netflix.

Los productores nunca han colocado restricciones sobre nosotros en términos de lo que mostramos. […] La única restricción es realmente nuestra propia imaginación. Si hay un miedo que subyace a la imagen, ve por él. Trata y muéstralo lo mejor que puedas. Si sientes que es casi demasiado, hazlo y veremos qué podemos hacer para moderarlo…

Eso fue lo que expresó Owen McPolin, encargado de la fotografía en cuatro episodios de la primera temporada, sobre el proceso creativo de la serie de Showtime.

Owen McPolin se desempeña profesionalmente en la industria del cine desde 1996. Vía Netflix.

N.º 4: House of Cards

Durante su producción, House of Cards ha empleado a diferentes cinematógrafos como Igor Martinovic, Pete Konczal y David M. Dunlap. Vía Netflix.

Creada por Beau Willimon, House of Cards se enfoca en el ascenso al poder del ambicioso matrimonio Underwood, quienes durante cinco temporadas se valen de diversas e inventivas tácticas de manipulación para acabar con sus oponentes políticos.

Además de ser productor ejecutivo de la serie, David Fincher dirigió los primeros dos episodios de esta. Vía Netflix.

Al igual que la antes mencionada Mindhunter, House of Cards emplea factores característicos del trabajo de David Fincher como las paletas monocromáticas de color, predominancia de tomas estables, composiciones que enfatizan una sensación de espacio que rodea a los personajes, así como ínfima iluminación.

House of Cards es una adaptación de la novela y miniserie de la BBC de 1990, bajo el mismo nombre. Vía Netflix.

Sobre este último aspecto técnico, el cinematógrafo Igor Martinovic señaló modificaciones a lo largo del transcurso del programa:

En la primera temporada, la mayoría de escenas fueron iluminadas desde arriba. [En la segunda temporada] fuimos en una dirección diferente. Motivamos la iluminación a través de las fuentes [como pantallas de celulares], y las grabamos considerablemente más oscuras.

La sexta y última temporada de la serie se estrenará en Netflix a finales de 2018. Vía Netflix.

En definitiva, si de algún indicio sirven los anteriores trabajos es para evidenciar el masivo salto cualitativo que la televisión ha dado durante los últimos años. Atrás han quedado los días en que la denominada pantalla chica era percibida como el familiar indeseable del cine, una expresión artística inferior que significaba el ocaso en las carreras de cineastas y actores.

Por el contrario, en esta nueva era dorada de la televisión, el medio se ha vuelto un espacio propicio para albergar a creadores con aspiraciones serias que pretenden desarrollar tramas complejas y de largo alcance.