Sobre “Melodrama” y las segundas oportunidades


Sobre “Melodrama” y las segundas oportunidades
6.5Overall Score

En una entrevista con la BBC a inicios de este año, la neozelandesa Lorde manifestaba sobre Melodrama, su última producción discográfica: “Escribí este álbum sobre este loco año en mi vida […] Salí de fiesta bastante y sentí todas las emociones, y era todo tan fluorescente. Así que decidí nombrar el álbum Melodrama”.

Al reproducir por primera vez Melodrama da la impresión de que no ofrece mucho más allá de la inspiración dance que plaga las listas de éxitos pop musicales intrascendentes, desde hace un par de años. Me tomaría múltiples reproducciones y escuchar el álbum durante un embotellamiento de más de una hora, en medio de la lluvia, para comenzar a formarme una opinión menos severa sobre el disco.

Melodrama es el segundo álbum de estudio de Ella Marija Lani Yelich-O’Connor, mejor conocida como Lorde. Vía Genius.

Las letras de O’Connor consisten, en su mayoría, de observaciones superfluas sobre relaciones románticas y la vida misma, así como refleja su segundo sencillo, Perfect Places, un himno jovial que parece extraído de la banda sonora de una película adolescente y augura tiempos de cambio en la vida de la cantante.


Video oficial de Green Light. Vía Youtube.

Indudablemente, una de las fortalezas del álbum son las secciones de coros en que la voz de Lorde se entremezcla con la de sus cantantes de apoyo, en una armonía que evoca un sentimiento dance más genuino. Más apegado, en canciones como Hard Feelings, Sober y Homemade Dynamite, al dance de la sueca Robyn. El disco también hace eco de la extravagancia del Graceland de Paul Simon de los ochenta, ambos, artistas que la neozelandesa cita como inspiraciones musicales para el disco.

Robyn es una artista sueca, activa en la escena musical europea desde mediados de los noventas. Vía Rockets Musik.

Las baladas Liability y Writer in the Dark parecen tomar inspiración de la teatralidad característica de la fase glam de Bowie durante los setentas, otra más de las influencias de la cantante neozelandesa, de acuerdo con una entrevista con la BBC. Es en este tipo de composiciones que Lorde expone mayor madurez por medio de letras en que se autoexplora, así como su relación con quienes le rodean.

Algo predominante, y que puede resultar cansado a medida se recorren las once pistas del disco, es la repetición de una estructura similar en la introducción de la mayoría de canciones: la voz de Lorde superpuesta sobre el fondo de un único instrumento, ya sea un piano, sintetizador, guitarra o percusión, para después causar una impresión de intensidad al insertar el resto de instrumentos. Estructura que refleja la influencia de los antecedentes indie pop-rock del coproductor del disco, Jack Antonoff, miembro de Bleachers y la extinta Fun.

Jack Antonoff coprodujo el álbum. De izda a dcha: Lorde, Jack Antonoff. Vía Rolling Stone.

Si bien Melodrama pretende recoger inspiración en exponentes reconocidos de la música como David Bowie, Paul Simon y Robyn, y logra concretar una interpretación más o menos genuina de los géneros musicales que trata de emular como el dance, electropop y glam del siglo pasado, también repite mucho de los vicios y clichés relacionados con dichos géneros, y no hace mucho por innovar en estos.

Melodrama no es, en ningún sentido, un álbum perfecto. Pero, es importante conceder, sí uno que ofrece más complejidad que la que aparenta a primera vista.

Melodrama está disponible en Itunes, Amazon y Spotify.