El perro es el mejor amigo del hombre… y de muchas celebridades


Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida.
Anatole France

Lo digo con certeza: hay un antes y después con cada mascota. Cuando nos han dejado (porque el tiempo, la enfermedad o la vejez los aleja de nuestro lado), recordamos sus lamidas infinitas, la forma en que se acurrucaban contra nosotros, la calidez de su cuerpo, la suavidad de su pelo, las veces en que los pateábamos sin querer y nos lamentábamos como si los hubiéramos lastimado, las siestas compartidas, la forma en que llegaron a nuestras vidas…

Las mascotas son parte de nuestra familia: tienen nombre y, a veces, apodo; alentamos sus manías; los incluimos en las fotografías navideñas; hacemos planes de vida con ellos incluidos, e imaginamos que nos acompañarán por siempre.

Hay historias maravillosas sobre la convivencia de seres humanos y mascotas. Aquí te dejamos unas cuantas historias de gente famosa que, entre otros aspectos, es y será recordada por ser amante de los perros:

Elizabeth Taylor: la mujer que debiera ser recordada por su amor a los perros

Tres perros muy bien entrenados posan junto a Taylor. Vía johnmyersarte.tumblr.

En la vida de Liz Taylor (la famosa actriz de los ojos violeta) todo podía ser inconstante: sus romances, sus matrimonios, su carrera… pero lo que jamás cambiaba era el amor por sus perritos, entre los que, en la última parte de su vida, predominaron los maltés, una raza que se caracteriza por no desear estar solos.

Taylor amaba tanto a sus mascotas que, cuando por motivos de trabajo tuvo que viajar a Inglaterra (a finales de la década de los sesenta), se las arregló para burlar la ley inglesa de someter a cuarentena de seis meses a todos los perros que ingresaran al país. La solución de la actriz: alquilar un yate, el cual fue ubicado en el río Támesis. De este modo, pudo estar con sus perros sin violar las leyes inglesas (pues los perros nunca tocaron tierra, sino que permanecieron todo el tiempo en el yate). Aunque la actriz pasaba por una dura crisis financiera en esa época, en esa ocasión gastó USD 20,000 (de ese tiempo) para mantener a sus perros con ella.

Una de las fotografías más recordadas de Elizabeth Taylor, junto a sus mascotas. Vía thepoodlematch.tumblr.

En su vejez fue desplazada por la industria, pero quienes se mantuvieron fieles a ella fueron, como siempre, sus perros. Theelizabethtaylorarchives.tumblr.

Taylor fue una mujer de muchos amores, pero pocos fueron duraderos. Eso sí: su vida nos enseñó que lo que siempre perdura es el amor desinteresado. Y uno de esos amores es el de quienes se comunican con lamidos y ladridos.

Marilyn Monroe y el célebre Maf

Marilyn, dos años antes de morir. Vía English.sina.com.

Marilyn Monroe fue toda una bomba sexual… y una tierna amiga de los animales. En su diario vivir tenía tal compasión por estos, que en una ocasión estuvo a punto de meter a una vaca dentro de su casa, para evitar que la lluvia la siguiera mojando.

Hasta el momento, sus biógrafos contabilizan siete perros en la vida de la actriz: Tippy, la mascota de su niñez que la acompañaba a la escuela (y a través del cual Marilyn tuvo un precoz contacto con la crueldad humana); Ruffles; Muggsie, que fue un regalo de James Dougherty, su primer esposo; Josepha; Hugo; Butch… y el famoso Maf, diminutivo de Mafia.

Maf, un poodle blanco, que fue un regalo de Frank Sinatra. Antes, el perrito había sido de la madre de Natalie Wood. Marilyn nombró Maf al perrito, como referencia a las supuestas conexiones de Sinatra con la mafia.
Maf fue la última compañía de Marilyn.

Marilyn y Hugo, en un feliz día de campo. Vía English.sina.com.

Marilyn alguna vez dijo: “Me gustan los animales. Si hablara con un perro o con un gato, este no me callaría”. Eso fue lo que dijo la mujer que era deseada por muchos, y amada por pocos.

Audrey Hepburn y su famoso Mr. Famous

¿Quién dijo que el amor cambia cuando llega a la vida un hijo humano? Vía rareaudreyhepburn.com.

Audrey Hepburn, la estrella de Desayuno con diamantes, amaba a su yorkshire terrier miniatura, llamado Mr. Famous. El perrito, sin duda, fue famoso, pues apareció en la película Funny Face (protagonizada por Hepburn).

Era tan apegado a su dueña que, cuando esta llevó a casa a un venadito bebé, Mr. Famous decidió convertirse en Mr. Furious, pues los celos lo atacaron de manera severa.

Mr. Famous, sin embargo, jamás fue reemplazado en el corazón de su dueña. Y aunque ella solía ser muy discreta en cuanto a sus asuntos personales, a nadie se le escapó el hecho de que Mr. Famous era su mejor compañía, pues viajaba con ella a las locaciones, la acompañaba a los sets de grabación y a las sesiones fotográficas.

Un compañero de viaje, peludo y pequeño. Vía Tornandfrayed.com.

Stephen King y la “fuerza del mal” que le ha robado el corazón

Si Molly sonríe en sus brazos, eso indica de que King no es tan “chico malo”. Vía Zooclub.ambebi.ge.

Stephen King, el escritor de terror, tiene estampa de chico malo. Pero esa reputación se derrite cuando vemos su cuenta de Twitter: repleta de fotografías amorosas de Molly, una bella corgi a la que el escritor suele llamar Thing of Evil (“Cosa del mal”).

Molly ha sido retratada múltiples veces por King, quien postea las fotos acompañadas de un texto gracioso como el siguiente:

“Incluso una Cosa del mal necesita un camarada del cual hacerse amigo. Este el el amigo de Molly, Nom, o mejor dicho, el Desagradable y viejo mono”. Vía GQ.

Carrie Fisher y su fan número uno

¡Qué mejor compañía que un amigo con corazón enorme! Vía Getleashedmag.com.

Cuando abordamos el tema de las mascotas, ineludiblemente tenemos que hacer mención de las partidas inevitables. El ejemplo más claro y reciente que se me viene a la mente es el de Carrie Fisher y su perro Gary, un bulldog francés.

Gary acompañó a la ex princesa Leia a entrevistas, alfombras rojas, locaciones y sets de filmación. Pero más allá de ello, el papel más importante de Gary fue el de amigo de Fisher y leal perro de servicio.

Y es que la actriz sufría de desorden bipolar: “Gary es como mi corazón… Gary es muy devoto a mí y me calma. Él se pone ansioso cuando está lejos de mí”, dijo en una ocasión la actriz.

Gary no se perdía las alfombras rojas. Vía i.pinmg.com.

Cuando se expusieron al público las primeras imágenes de “Star Wars: The Last Jedi”, los fanáticos alcanzaron a ver a una figura perruna disfrazada. Muchos imaginaron que era un cameo de Gary… y, en efecto, tenían razón. Vía Telegraph.co.uk.

Amanda Seyfried: la chica que nunca creyó que iba a tener un perro

Entre más cerrados los ojos, más felicidad en estado puro. Vía Buzzfeed.

Amanda Seyfried, últimamente, más que por sus roles cinematográficos está siendo mencionada por el gran amor que profesa a Finn, su perro. Finn tiene siete años de edad y no es una mascota comprada en una tienda, sino rescatado de un refugio.

“Finn me ha hecho más presente… Él siempre es tan sensitivo… Amo simplemente subir las escaleras y caer dormida junto a él. Eso es mi cosa favorita en el mundo”, ha dicho la actriz, quien en un primer momento dudó en adoptar a Finn debido a su agitada rutina de actriz.

 Un compañero leal y que te entiende… esa es la mejor forma de pasar los días. Vía YouTube.

El amor a Finn ha hecho que Seyfried tome una importante decisión: se ha unido a la Sociedad de los Mejores Amigos de los Animales, para hacer conciencia acerca de los beneficios de adoptar animales de compañía, en lugar de comprarlos. Además, se ha manifestado en contra de que en Estados Unidos 4 millones de mascotas sean asesinadas en los refugios.

Cuando hay amor… se nota. Vía Pop Sugar.


Sean de cuatro, dos patas o sin ellas. Con pelo o sin este. Meditabundos, ariscos o melosos. No importa si son perros, gatos, conejos, caballos, hamsters, patos o gallinas… si la vida ha puesto un animal en tu vida, ámalo de la misma forma en que este te ama (con todo el corazón), y aprovecha cada segundo de tu vida junto a él. Porque uno de los tantos aspectos valiosos de la vida es el amor que viene de quienes rasgan los sillones, muerden las almohadas, desordenan la casa, provocan caos, muerden los cables del teléfono… pero que lo resuelven todo con una mirada tan cargada de amor, que hace imposible no perdonarlos.