Elspeth Beard: la mujer que recorrió el mundo en su motocicleta


Elspeth Beard hizo historia, al convertirse en la primera mujer británica en darle la vuelta al mundo en motocicleta. Fue la pionera de esas mujeres incansables que llevan su vida a lomos de una motocicleta.

Hay mujeres que han conquistado espacios muy diversos y han dejado huellas que más tarde otras pueden seguir. En el caso de Elspeth Beard, las huellas que dejó fueron de motocicleta, ¡y están alrededor del mundo!

Elspeth es una mujer inglesa que, en 1980, decidió comprar una moto Boxer BMW R60, de segunda mano, al precio de 900 libras esterlinas de la época (unos EUR 1,300: sin duda, mucho dinero en aquel tiempo). En ese entonces, la joven contaba con 24 años de edad, estudiaba Arquitectura y combinaba sus estudios con una gran pasión por las motocicletas que la llevó, gracias a la BMW R60 que se compró, a hacer sus primeras rodadas, cuyas rutas abarcaban de Inglaterra a Escocia.

Pero llegó un momento en que la pasión por las motocicletas y los viajes se apoderaron de ella, así que se decidió a hacer un viaje con el cual marcaría un récord: el de ser la primera mujer británica en dar la vuelta al mundo en motocicleta. ¿Dónde empezó la ruta? En Londres. Y el punto de llegada fue Nueva York.

Con la motocicleta embalada en un cajón que atravesó el mar, y con dos mil libras esterlinas en el bolsillo, la joven Elspeth Beard emprendió una aventura que marcaría un antes y un después en la historia.

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El viaje le pasó factura en su salud (durante el recorrido sufrió de disentería y hepatititis), pero logró salir adelante y quedar inscrita en la historia de la humanidad. Vía Horizons Unlimited.

Ya en Norteamérica subió a Canadá, y desde allí se dirigió a México. Después se embarcó de nuevo, esta vez hacia Australia. Estando en ese país se le acabó el dinero que llevaba consigo, así que puso en práctica sus conocimientos de arquitectura y se empleó en su profesión, para ganar algún dinero y continuar con su itinerario.

Cuando se repuso en el aspecto económico, continuó con su ruta. Por supuesto que los viajes, como casi cualquier aventura, no están exentos de contratiempos. En el caso de nuestra aventurera, fue en Australia que sufrió su primer accidente grave, el cual  la dejó un par de semanas en el hospital y le ocasionó una conmoción cerebral. Su odisea pudo haber terminado allí, de no ser porque usaba casco al momento del accidente (si utilizas motocicleta, sé como Elspeth y recorre el mundo con seguridad, ¿de acuerdo?).

En total, su estancia en Australia fue de siete meses, y su siguiente parada fue Singapur, Indonesia. Y, como ya había sucedido en el pasado, mientras esperaba que llegara la motocicleta, conoció el país a pie. Sin embargo, otro revés la esperaba a la vuelta de la esquina: le robaron todos sus documentos de identidad (incluido su pasaporte con las respectivas visas para ingresar a cada uno de los países que visitaría). Esta situación la obligó a permanecer seis semanas más en Singapur, mientras lograba reponer todo lo que necesitaba para seguir adelante.

mapa elspeth beard guddi

Beard muestra en un mapa cuál fue la ruta que recorrió en su viaje por el mundo. Algunos sitios que visitó han pasado, o están pasando, por graves crisis de seguridad, debido a las cuales es imposible visitarlos o repetir la hazaña de Beard. Vía In Venus Veritas.

Elspeth fue (y sigue siendo) una habilidosa mecánica que se encargó por sí misma de reparar, personalizar y dar mantenimiento a su motocicleta, durante todo el recorrido. Incluso llegó a tal punto que, según sus propias palabras, cuidó más de su motocicleta que de sí misma, pues estaba consciente de que era esta la que le permitiría continuar con su viaje y regresar a casa.

Esa motocicleta fue la que la condujo a sus siguientes destinos: Birmania, Tailandia, Malasia, India, los Himalayas y el Irán postrevolucionario, en el que ya era necesario que las mujeres taparan su cuerpo en los lugares públicos.

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Sus habilidades le permitieron no depender de los servicios mecánicos que pudiera pagar durante el viaje. Vía messynessychic.com.

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“En mi viaje aprendí que no hay ningún problema que no tenga solución, y que a veces es necesario aplicar otros enfoques para resolverlos” (Elspeth Beard). Vía messynessychic.com.

Fue en esta parte del recorrido que tuvo contacto con un choque cultural y social más dramático, así como con múltiples situaciones de riesgos, en contextos de inestabilidad social y política.

Fue antes de partir a la India que Elspeth tuvo un segundo accidente que la detuvo por quince días más. Mientras conducía su motocicleta, un perro ingresó corriendo a la carretera y se plantó frente a un camión… ¿el resultado?: Elspeth y su motocicleta se salieron de manera abrupta de la carretera y se estrellaron contra un árbol.

El accidente fue aparatoso, pero de milagro no se lastimó de manera severa, además de que cayó en las cercanías de una casa humilde, cuyos habitantes cuidaron de ella. Días después descubrió que, gracias a su accidente, la familia había obtenido comida para dos semanas: aunque acá en occidente nos pueda parecer extraño, la familia se había alimentado del perro atropellado.

Ellos no hablaban ni una palabra de inglés, y yo ni una palabra de tailandés, pero nos entendimos por medio del lenguaje de signos…

En ese mismo instante entendí por qué se habían encargado de mí tan alegremente: les había proveído de comida para dos semanas.
Elspeth Beard, sobre la familia que cuidó de ella tras su segundo accidente.

La historia de Elspeth Beard: del presente al pasado, para las presentes generaciones. Vía YouTube.

Atravesó zonas que atravesaban momentos de tensión política y social: conoció la India en la misma época en que la primera ministra Indira Gandhi fue asesinada, así que fue testigo de la revoltosa situación diplomática y política.

Atravesó Pakistán y después llegó a Irán, donde solo contó con siete días de permiso para atravesar el país. Junto a Robert (un holandés que conoció en Katmandú y con quien hizo el viaje de regreso) se esforzaron por cruzar la frontera, aunque en ese momento, a causa de la hepatitis, ella estaba muy desmejorada y débil. Y junto con la salud frágil, tuvo que afrontar otras dificultades: mientras permaneció en Irán se vio obligada a no quitarse el casco, para que todos creyeran que era un hombre y evitar percances. Así que por poco y no logra salir del país, pues cruzó la frontera a pocas horas de que se venciera su permiso de residencia. Otro golpe de suerte ante la adversidad.

Su siguiente estación fue Turquía, y allí intentó recuperar fuerzas, pues de pesar 65 kilos antes de iniciar el viaje, en aquel entonces pesaba solo 41. Cuando se recuperó viajó a Grecia, luego a Europa del Este, y su último gran reto fue transitar por la Carretera de la Muerte, en Yugoslavia. Finalmente, después de tres años, más de 70,000 kilómetros recorridos y 56,000 en el cuentakilómetros de la BMW R60, llegó a Londres. Allí, desarmó el motor de la motocicleta y lo rearmó ella misma, para darle una nueva vida en agradecimiento por su fiel compañía en el trayecto.

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Elspeth Beard, en uno de los países que formó parte de su travesía. Vía Silodrome.

Al volver, Beard siguió sus estudios de Arquitectura, se graduó y ahora se dedica de lleno a su profesión: de hecho, es una importante arquitecta, posee su propio estudio y ha ganado varios premios por los trabajos que ha realizado, los cuales se especializan en la creación y remodelación de piezas arquitectónicas inusuales, que ofrecen enfoques novedosos. Además, en 2014 se decidió a publicar un libro con sus memorias, bajo el título de Elspeth Beard: Lone Rider.

Pero con lo que quizá ha dejado más huella es que marcó el camino para otras mujeres que también hicieron historia alrededor del mundo, y han demostrado que las ansias de libertad y la pasión por el viaje, y el contacto con otras culturas, no es cuestión de género. No lo es, sino una pasión inherente a la condición humana.

Aunque si bien a nuestra heroína le quedó pendiente visitar Sudamérica, varios años después (específicamente en 2011) Alicia Sornosa, una periodista española, emprendió la misma aventura que Beard, con la diferencia de que a ella no le quedó casi ninguna región pendiente por explorar.

Sornosa, al igual que Beard, ingresó su hazaña en los Records Guinness: es la primera mujer de habla hispana que ha dado la vuelta al mundo en motocicleta.

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Alicia Sornosa ha documentado sus viajes en su blog. Una de las metas de su recorrido: llegar a lugares a donde se realizan obras sociales y aprovechar el viaje para apoyar. Vía Alicia Sornosa.

Y así como ellas, muchas otras mujeres han dejado su marca en el mundo, al recorrer grandes distancias y lograr importantes hazañas que nos han enseñado, entre otras, lecciones para la vida tan maravillosas como esta:

… no planeen demasiado las cosas. Si haces demasiados planes, siempre terminas encontrando decenas de motivos para no emprender una aventura como esta. Cuando ya estás en marcha y te das cuenta de la fantástica experiencia que vivirás en un viaje como este, la cantidad de personas extraordinarias que conoces y lo maravillosos que son los lugares que ves, todos los miedos y las preocupaciones que tenías al respecto se evaporan.
Elspeth Beard

Bonus

Más sobre Elspeth Beard: su historia, motivaciones y lecciones de vida, de su propia voz, en una entrevista muy completa y que resume, de manera magistral, los puntos más importantes de la aventura de esta fascinante trotamundos.

¿Quién ha dicho que las motocicletas solo son para hombres? Vía Vimeo