Un viaje psicodélico (literario y audiovisual) hacia La naranja mecánica

“La naranja mecánica” es un clásico: del cine y de la literatura. Conocer (una u otra versión) es adentrarse en una obra maestra de la crítica social.

¿Te gustaría beberte un gran vaso de moloco velocet*? ¿Sabes qué es un drugo*, una débochca*? No estoy inventando palabras: drugo y débochca son parte del Nadsat, el vocabulario de una generación de jóvenes que llevan la rebeldía a niveles  que cruzan los límites de lo legal, en la sociedad sumamente permisiva que retrata el libro (y la película) La naranja mecánica.

Escrita por Anthony Burgess, y llevada al cine por Stanley Kubrick, la novela fue publicada en 1962, y se ambienta en una especie de ciudad apocalíptica, con tintes distópicos y con aires retro que nos recuerdan a la década de los setenta, pero con algunas variantes realmente espantosas.

Aunque el propio Burgess afirma, en la introducción a la novela, que no es el trabajo que más le gusta, ni es la obra por la que le gustaría ser recordado, es, en realidad, la novela por la que es más conocido.

Álex1 la naranja mecanica guddi
Álex, el líder de los “drugos”, temida pandilla juvenil que hace destrozos en la ciudad. Vía i.pinmg.

La novela ilustra una sociedad corrupta, en que la juventud está casi completamente perdida. Jóvenes de muy tempranas edades cometen crímenes de todo tipo, roban automóviles, propinan palizas, cometen violaciones y agresiones sexuales, y protagonizan peleas callejeras con resultados fatales. Y el protagonista de la novela, Alex, es un caso verdaderamente perdido —o casi—.

En su mente y en la de sus contemporáneos parece estar afincado el deseo de hacer el mal por puro placer. Al parecer, el moloco, como llaman a la leche “plus ultra” (una especie de bebida adulterada) es lo que provoca ese estado de ultraviolencia en los jóvenes, y en especial en Álex. El nivel de los delitos y crímenes cometidos por los jóvenes es tal que resulta casi increíble imaginar que gente tan joven pueda, en la historia, acumular tal cantidad de historial criminal.

“Dios prefiere al hombre que elige hacer el mal, antes que al hombre que es obligado a hacer el bien”.

Volviendo a nuestro protagonista (o “vuestro humilde narrador”, como él se refiere a sí mismo) al principio no es más que un joven de 15 años, ultraviolento, rebelde y altanero; que solo parece encontrar calma y paz en la música. Ese aspecto llama mucho la atención, pues Álex es un melómano cultísimo para su edad, amante de Beethoven, Bach, Mozart… y es esta afición la que, más tarde, le jugará una mala pasada.

bar la naranja mecanica guddi
Algunas escenas (como las de las chicas que se van a casa con Álex) fueron completamente cambiadas por Kubrik, así como las edades aproximadas de los personajes (en el libro, las chicas tienen 10 años de edad). Vía i.pinmg.

La personalidad de Álex es compleja, repleta de matices; la sociedad en la que vive, caótica; y las medidas represivas del Estado, más que censurables.

El desarrollo del argumento avanza de manera veloz, como la vorágine de violencia de las pandillas juveniles que se retratan en la novela y cuyo nivel de atrocidades parece no tener límites ni freno. Y, como cereza que corona el pastel, el autor nombró a esta obra de arte con un título que ha quedado consagrado para siempre: La naranja mecánica.

escenas la naranja mecanica guddi
Los escenarios de la película cargados de color, de símbolos sesenteros, psicodélicos y extravagante, que funcionan como telón de fondo de escenas “ultraviolentas” y aceleradas. Vía i.pinmg.

La frase, en inglés, es parte de una expresión “cockney” (una forma londinense de hablar): “As queer as a clockwork orange” o “Tan raro como una naranja de relojería”, es decir, “algo extraño, inusual, raro”.

Sea o no esta la interpretación del título, también lo podríamos relacionar con un fragmento de la novela en que Álex, tras ser tratado con la novedosa técnica de Ludovico (una técnica engendrada para provocarle rechazo a la violencia y obligarlo a rehabilitarse), dice lo siguiente:

¿Qué hay de mí? ¿Dónde entro yo en todo esto? ¿Soy un animal, o un perro? ¿No soy más que una naranja mecánica?

Burgess señala que un episodio particular de la novela se basa en una experiencia de su propia vida, cuando (en 1944) su esposa fue atacada y violada por un grupo de soldados estadounidenses. A raíz de ese hecho, la esposa de Burguess, quien estaba embarazada de cuatro meses, sufrió un aborto.

cartel la naranja mecanica guddi
Cartel de la película en el que aparecen las mujeres de blanco del bar lácteo “Korova” y Álex con la filosa “britba” (navaja). Vía i.pinmg.

Resulta curioso que el autor retomara un episodio traumático de su vida para exponerlo. Pero esta decisión implicaba una creencia personal, así como una lección que pretendió impregnar en la novela: todos los criminales, sin importar el tipo de crímenes que hayan cometido, pueden redimirse (no a la fuerza, ni con artimañas), sino por su propia voluntad. La novela, a su vez, plantea la siguiente interrogante: ¿es mejor ser malo por convicción o bueno por obligación?

“Luego, volví a recostarme y cerré los glasos (ojos) y pensé, qué agradable era volver a ser libre, Álex, quizá con un trabajito lindo y fácil durante el día, porque ahora era demasiado viejo para la scolivola (escuela) y después tal vez juntara una nueva banda para la naito (noche)…”

La novela fue adaptada por el gran director Stanley Kubrick, en 1971. Fue una combinación excelente: un director notable y una novela distópica con una carga emocional y de crítica social importante. El resultado: censura, encumbramiento en la cúspide del canon cinematográfico y críticas favorables.

Álex la naranja mecanica guddi
De una gran crudeza y de escenas desgarradoras por el nivel de violencia, “La naranja mecánica” generó (y sigue generando) muchísima controversia. Vía i.pinmg.

Probablemente ya la conozcas, pero si no, te invito a ver esta película. Está llena de metáforas visuales que ilustran de mejor manera lo retorcido que es ese mundo en que la juventud hace de las suyas:

¿Te animas a mirarla?

El filme de Kubrick pronto estuvo nominado al Oscar como mejor película. Vía YouTube.

La adaptación de Kubrik, basada en la versión estadounidense, logró tal alcance que muchos de sus elementos icónicos se han convertido en elementos de la cultura “pop” (no te diré cuáles, tienes que ver la película para descubrirlos).

Con ambientaciones entre lo psicodélico, hipersexualizado en algunos momentos, y con escenas aderezadas de fragmentos de canciones icónicas como Singin in the Rain o el Himno a la Alegría, esta película se convierte en un torbellino visual y emocional en el que abundan múltiples recursos visuales que impactan a quien mira la película. Es, pues, un “viaje” visual que te dejará pensando.

“Pero en cierto modo ser joven es como ser un animal. No, no es en tanto ser un animal sino uno de esos muñecos malencos (pequeños) que venden en las calles, pequeños chelovecos (individuos) de hojalata con un resorte dentro […]”

kubrick la naranja mecanica guddi
A pesar de la censura que tuvo la película en múltiples países, como Gran Bretaña, Estados Unidos, España, y a haber alcanzado clasificaciones de 16+ e incluso una X; se ha convertido en todo un filme de culto. En la fotografía, Stanley Kubrick con el protagonista de la película. Vía Cultura Colectiva.

Aquí estaban mi cama y mi estéreo, orgullo de mi chisna (vida), y los discos en el estante, y las banderas y gallardetes sobre la pared, que eran como recuerdos de mi vida en los correccionales desde los once años, oh hermanos míos…

La banda sonora de la película merece una mención aparte. La canción Singin in the Rain no fue incluida en el guion original, sino que la incluyó el actor que interpreta a Álex, Malcolm McDowell, cuando en la escena donde la canta por primera vez, Kubrik le dijera que la escena estaba muy seria y fría.

La música de la película, sobre todo el tema principal, es memorable. La canción “Beethoviana” mereció menciones especiales.

“… y habéis videado (visto) algunas de las acciones más brachnas y grasñas (bastardas y sucias) del viejo Bogo (Dios), todas sobre vuestro viejo drugo Alex, y todo se explica porque era joven…”. Vía YouTube.

No me queda más pues, hermanos y únicos amigos, que exhortarles que se adentren en esta historia, sin prejuicios para entender la metáfora escondida sutilmente en todo ello.

Sin embargo, si algo puedo aconsejar, es que se hagan de la edición que contiene los 21 capítulos, para que el viaje ultraviolento de Kubrik desde el bar lácteo Korova hasta la mente de Álex no les haga perder la fe en la humanidad; que es lo que al final de cuentas, quiso lograr Burgess: encender un poquito de esperanza.

ludovico la naranja mecanica guddi
La técnica de “Ludovico”, para “erradicar” el crimen… Vía YouTube.

*Leche / amigo / joven mujer, respectivamente, en dialecto “nadsat”

Miriam García

Con una taza de café está lista para enfrentar la página en blanco. Leer muchísimo es una de las actividades favoritas de Miriam, quien es Licenciada en Periodismo. Disfruta conocer y aprender cosas nuevas; para poder escribir sobre ellas. Es coordinadora editorial del periódico digital Vanguardia El Salvador y productora del programa radial “El Mural.” Ha publicado artículos en la revista digital “Contracultura”. Algunos de sus poemas están en las antologías “Invisibles”, “Torre de babel” y “Las muchachas de la última fila.”

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.