¿Por qué amé “Blade Runner” y “Blade Runner 2049”?


¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Tal vez este título nos suene desconocido. Pero esta novela del escritor Phillipe K. Dick fue la semilla que dio origen a un universo cinematográfico de Blade Runner, una película que fue un éxito en crítica.

Cartel de Blade Runner 2049, donde se funden algunos elementos clave de la primera entrega (Deckard, la ciudad en ruinas) con los de la secuela. Vía Filmaffinity.

Hablaré de mi experiencia. Llegué al cine completamente perdida con respecto a Blade Runner 2049, desconocía que existía una primera película (la de 1982), no tenía idea de a qué hacia referencia el título y apenas entendía que se trataba de una película ambientada en un futuro distópico. En fin, llegué en blanco pero salí atrapada por esta obra cinematográfica de Denis Villeneuve, por la que tuve que buscar la primera película, dirigida por Ridley Scott (productor de la segunda entrega), para empaparme de todo este universo.

Para mí, el cine tiene dos componentes que son capaces de atrapar mi atención. No soy muy buena notando las interpretaciones (aunque, claro, una interpretación chapucera cualquiera la identifica), pero yo me centro en dos cosas que son esenciales: Fotografía y Música. Y de entrada, la fotografía de Blade Runner 2049, a cargo de Roger Deakins, me atrapó. Acá quiero hacer un paralelismo. La primera entrega de Blade Runner (1982) se caracterizó por su estilo Neo-noir, que brindaba una atmósfera oscura, llena de secretos, de intimidad.

Rachael, envuelta en su nube de humo. El juego de luces de su rostro acentúa su mirada, dirigida a Deckard durante la prueba “Voight-Kampf”. Vía Pinterest.

La luz, en este tipo de filmaciones, juega un papel mucho más importante, porque no solo ambienta, sino se convierte en protagonista. De allí que algunas escenas de Blade Runner tuvieran tan escasa claridad. Pero el juego de luces estratégicamente colocadas brindaba a las escenas esa carga emotiva necesaria (¿a quién no le gusta el juego de luces que hace el humo del cigarrillo de Rachael, mientras Deckard la entrevista? Esta escena es una de las favoritas de todos).

En Blade Runner 2049, la luz sigue jugando un papel importante. Acá no se utiliza tanto la subexposición como en la primera, pero sí existen juegos de luces y figuras que van contando, junto a los protagonistas, la historia. En esta nueva entrega, el gran papel se lo lleva la composición. El juego de luces se suma a la composición de imágenes tan bien tratadas, llenas de detalles que pueden darte mil y un ideas. La escena de Joi acercándose a K en la lluvia, por ejemplo, con  escasa luz y una composición equilibrada, o la de K aterrizando en los escombros de una ciudad iluminada amarillenta con rascacielos en el horizonte, o la escena en que Rick Deckard pelea con K en el bar del hotel, mientras se encienden y apagan hologramas de Elvis Presley. La luz, la composición, y ahora, la música.

Joi se acerca al agente K, en medio de la lluvia. Ambos son “creaciones artificiales” pero su conexión está impregnada de humanidad. Vía Collider.

Hans Zimmer está a cargo de la música de Blade Runner 2049. En la primera entrega la música estuvo a cargo de Vangelis, y Zimmer rescata algunos de sus elementos para hacernos sentir en la misma historia, pero también imprime su sello personal: esa facilidad para acompañar a los protagonistas y acrecentar nuestros sentimientos por ellos. A mí, personalmente, me encanta escuchar las bandas sonoras una y otra vez, y lo que recuerdo son los escenarios, los paisajes, la fotografía, más que las acciones: una especie de sinestesia cinematográfica, tal vez.

Ahora bien, con respecto a la historia… Blade Runner es un universo complejo. La humanidad ha alcanzado un futuro imperfecto. El oficial K (Ryan Gosling) tiene la misión de perseguir a los replicantes rebeldes y eliminarlos. Pero K se envuelve en una trama que va más allá de su lugar en el mundo. La película abre no solo puertas a los sentidos, sino a la reflexión acerca del futuro. ¿Qué tanto de nosotros mismos, de la humanidad, depositamos en nuestras creaciones? Y, cuando nos percatamos de eso: ¿Se convierten en algo que debemos temer? Si algo ha quedado claro en la construcción que han tramado ambos filmes, es que la humanidad teme cuando se ve reflejada, teme a sus creaciones cuando son demasiado imperfectas, como la humanidad misma. Y, al menos desde mi punto de vista, en Blade Runner 2049, no solo son los replicantes, ya que también los hologramas, como Joi (Ana de Armas), comienzan a ser casi humanos.

¿La humanidad estará lista para vivir con sus creaciones? ¿La humanidad está lista para crear? Y por supuesto, ¿es Rick Deckard un replicante o un humano? Estas son las preguntas que se mantienen en vilo en todo el universo de Blade Runner. Desde mi punto de vista, toda la saga es un festín para los sentidos. Sin duda, apenas se ha abierta una puerta para Blade Runner.