“Sputnik, mi amor” o la soledad espacial


Al escuchar hablar de viajes espaciales, muchos pensarán que debe ser una de las experiencias más sublimes en la vida, pero ¿te imaginas una soledad tan absoluta, que tu voz sea la única que se escuche? ¿Cuánto tardarías en confundir lo verdadero con lo irreal? 

Sputnik fue el primer satélite artificial de la historia lanzado por la Unión Soviética, en octubre del 1957. El Sputnik 2 fue lanzado en noviembre del mismo año, y fue el más famoso porque transportó al primer animal vivo al espacio exterior, una perra de nombre Laika. 

En esa aventura espacial se inspiro el escritor japonés Haruki Murakami para escribir su libro Sputnik, mi amor. Sin embargo, el argumento de esta novela no tiene nada qué ver con el satélite o con Laika. No, no es nada de eso. Es la historia de un triángulo amoroso que va del amor al desamor. Es un viaje por el amplio espacio del enamoramiento. 

Laika fue una perra recogida en las calles de Moscú. Jamás se esperó (ni se preparó el vuelo para) que Laika regresara a la Tierra. Ella fue uno de los tantos mártires de la carrera espacial. Vía El siglo de Torreón.

La historia es contada por un chico enamorado de su amiga, a quien solo se le llama “K”. Es un amor no correspondido que dista mucho de las historias clichés. Por otro lado, Sumire, una chica atípica, minimalista y quizá descuidada, cuya vida se va desarrollando entre el insomnio y sus adicciones, beber café, fumar, leer y escribir, es la amiga de “K”. No son “K” ni el chico enamorado los protagonistas de la historia. Es Sumire. 

El único objetivo en la vida de esta chica es ser una escritora de gran renombre, por lo que trabaja obsesivamente en ello. Pero solo logra escribir historias carentes de ese algo, que no sabe describir pero que sabe que hace falta. Ese algo que no falta en las buenas historias.

Portada de libro “Sputnik Sweetheart” (o “Sputnik, mi amor”, en español). Vía Behance.

La vida de Sumire no podía complicarse más. Pero lo hace cuando conoce a Myú, una mujer mucho mayor que ella, de la cual se enamora. Ella será el Sputnik que la transportará tan lejos como jamás Sumire se hubiera imaginado, hasta perderla.

Sputnik, mi amor es una novela que muestra que el amor no siempre se manifiesta de manera hermosa y que el desamor no siempre es sinónimo de tragedia. Impregnada de realismo mágico mezclado con pasajes marcados por una sutil sensualidad, Murakami nos ofrece un relato que te atrapa a través de desenlaces inesperados entre “K”, Sumire y Myú, y que te hará no querer despegarte de la novela hasta llegar al final.

Portada de una edición japonesa de “Sputnik, mi amor”. Vía Amazon.

Haruki Murakami es un escritor japonés nacido en 1949, cuya gama de estilos narrativos, entre sutiles y crudos, sensibles y trágicos, llevan al lector a experimentar diversas sensaciones a medida se avanza en sus relatos. De tal modo que, aunque la lectura no deja de ser ligera, la sucesiones de hechos son impredecibles.

Murakami ha sabido escribir obras en las que juega con la delgada línea que existe entre ser novelista ligero y ser uno más superficial. Sus escritos no son densos ni desarrollan complejidades filosóficas a las que no se les encuentran pies ni cabeza, pero eso no implica que los temas que desarrolla no sean complejos.  

A través de un vocabulario y de un estilo sencillo, este escritor es capaz de explicar las emociones y preocupaciones humanas de una manera comprensible. Y es así como para el lector es fácil identificarse con la historia y con los personajes.

Haruki Murakami y su gato. Vía Terra Ignota Ediciones.

Pese su fama entre los jóvenes lectores y su gran éxito de ventas (los libros de Murakami siempre son bestsellers), el autor no ha ganado el mayor reconocimiento literario: el Premio Nobel de Literatura (entregado por la Academia Sueca).

Es el eterno nominado de cada año, por lo que siempre se le compara con el actor estadounidense Leonardo DiCaprio, quien fue nominado muchas ocasiones al Premio Óscar sin ganar alguno de ellos, hasta que su suerte cambió en 2015.

La principal razón por la cual el japonés no es el preferido de la Academia Sueca es que, para muchos, Murakami es solo un escritor de tendencia que produce bestsellers.

Sin embargo, no haber ganado el Nobel no ha sido motivo para que los lectores disminuyan la pasión que sienten por la producción literaria del escritor, ni ha reducido sus niveles de ventas. Todo lo que escriba Murakami se vende. Y se lee. Sea el relato de un triángulo amoroso, una crónica autobiográfica sobre lo que piensa cada vez que sale a correr… Sin duda, Murakami, a pesar de no haber ganado el Nobel, se ha ganado el corazón de sus lectores. 

Portada de “The Wind-Up Bird Chronicle”, de Penguin. Vía Penguin.com.uk.