Sarah Breedlove: historia de la primera millonaria estadounidense


Sarah Breedlove fue la primera mujer estadounidense en convertirse en millonaria por su propia cuenta. Afroamericana en una época profundamente racista, Breedlove fue excepcional.

Ser mujer, afroamericana, vivir en una época de profundo racismo y ser descendiente de esclavos… suficientes factores como para condenar a una mujer del 1800 a una vida miserable y condicionada por una gran cantidad de privaciones. Condenada a jamás ascender en la escala social.

Pero hubo una mujer que, a la vuelta del siglo XX, haría historia al convertirse en la primera mujer millonaria en adquirir su fortuna por cuenta propia. En la primera millonaria de los Estados Unidos.

Nacida Sarah Breedlove en 1867, fue la primera de seis hermanos en venir al mundo tras la Guerra de Secesión estadounidense, y por consiguiente, tras la abolición de la esclavitud.

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Sarah Breedlove, mejor conocida como Madam C.J. Walker en el asiento de conductora en 1911. Vía Timeline.

Una juventud vertiginosa

Era originaria del Delta, Louisiana, donde sus padres sirvieron como esclavos en la plantación Burney y al volverse huérfana cuando niña, Breedlove se trasladaría a la vivienda de su hermana en Vicksburg, Mississippi, donde a los 14 años contrajo matrimonio. Tres años después daba a luz a su primogénita, A’Lelia, y eventualmente enviudaba a la joven edad de 20 años.

Al volver a vivir, por tercera vez, en St. Louis, Missouri, la madre soltera trabajó como lavandera por 18 años. Fue en el transcurso de la última década del siglo XIX cuando empezó a padecer de una condición en el cuero cabelludo que le hacía perder su cabello.

Después de buscar el consejo de sus hermanos, quienes se habían establecido en la zona como barberos, Breedlove comenzó a experimentar con una combinación de remedios caseros y productos comerciales para aliviar su aflicción, incluidos aquellos vendidos por Annie Malone, una afroamericana emprendedora.

Fue así que desarrolló un ungüento a base de sulfuro, vaselina y perfume, unción que al sanar su cuero cabelludo facilitaría el crecimiento de cabello una vez más.

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Walker fue pionera en publicitar sus productos a través de fotografías de “un antes y un después”. Vía YouTube.

La génesis de Madam C.J. Walker

En 1905 contrajo matrimonio por segunda vez con el periodista Charles Joseph Walker. Decidida a iniciar una empresa, cambió su nombre a “Madam” C. J. Walker, empleó los conocimientos de su esposo a fin de desarrollar una campaña publicitaria dirigida a mujeres afroamericanas, e inició la producción del Maravilloso cultivador capilar de Madam Walker, nombre que aludía al pasado agrícola de sus ancestros.

En el transcurso del siguiente año y medio atravesaría el sur estadounidense, vendiendo su producto de puerta en puerta, a la vez que realizaba demostraciones en iglesias y hospedajes.

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C.J Walker aseguraba que la receta del ungüento llegó a ella en un sueño. Vía Science Source.

Para 1908, su impresionante éxito le permitía abrir las puertas del Lelia College, institución dedicada a entrenar a sus “cultivadoras” de cabello. Dos años después, trasladaba sus operaciones a Indianapolis, entonces centro industrial de la nación, donde construyó una fábrica y una segunda escuela de entrenamiento.

Vocal en sus convicciones, durante la reunión anual de 1912 de la Liga Nacional de Negocio Negro (NNBL por sus siglas en inglés) declararía:

Soy una mujer que viene de los campos de algodón del sur. De ahí fui promovida a la lavandería. De ahí ascendí a la cocina. Y a partir de ahí, me promoví a mí misma al negocio de la manufactura de productos y preparaciones capilares. He construido mi propia fábrica en el suelo que me pertenece.

La Madam activista

Si bien la esclavitud había sido abolida dos años antes de su nacimiento, a nivel social, grupos como el Ku Klux Klan se permitían demostraciones desenfrenadas de racismo, al mismo tiempo que el linchamiento de afroamericanos se encontraba en un punto álgido.

Esto impulsaría a C.J. Walker a donar 5 mil dólares (127 mil dólares en la actualidad), en 1916, al movimiento anti-linchamiento de La Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, y después a formar parte de una comisión de líderes de Harlem quienes se presentaron en la Casa Blanca para solicitar una reforma legislativa tras el asesinato de más de tres docenas de afroamericanos a manos de una turba blanca en St. Louis.

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C.J Walker participó en la Protesta silenciosa de 1917 en Nueva York. Vía The Bowery Boys.

Para 1918 sostenía la convención de la Unión Americana de Cultivadores Capilares Madam C. J. Walker, primera reunión de empresarias a nivel nacional, donde instó a las asistentes a tomar un interés por el activismo político a modo de evitar nuevos incidentes de violencia racial.

En años posteriores trabajó de cerca con la Asociación Universal para el Progreso de la Raza Negra y financió su periódico, Negro World; e incluso promovió la solidaridad afro-asiática al término de la Primera Guerra Mundial y durante la Conferencia de Paz de París en 1919.

Un legado para la posteridad

La muerte llegaría a la empresaria, de 51 años de edad, un 25 de mayo de 1919 debido al fallo renal y otras complicaciones relacionadas a la hipertensión.

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Estampa emitida por el Servicio Postal estadounidense en 1998, parte de la Serie de Estampas del Patrimonio Negro. Vía Google Arts & Culture.

Al momento de su muerte, su patrimonio personal rondaba los 700 mil dólares (10 millones en la actualidad) que, combinados con el valor de su negocio, el cual en el último año de su vida facturaba ingresos de medio millón de dólares, la convertían en la primera millonaria estadounidense en no heredar una fortuna.

Su legado sería una historia de perseverancia y lucha por los derechos de aquellos que, como ella, en determinados momentos había conformado el grupo de las personas más desprotegidas en la sociedad. Fue, además, un ejemplo de que las mujeres podían llegar adónde quisieran.