Más extraño que la ficción: series inspiradas en historias reales


A lo largo de la historia de la televisión guionizada, la ficción y la realidad han colaborado de manera cercana, y en numerosas ocasiones para traer a la vida producciones tan humanas y complejas como entretenidas. El resultado son, entre otros productos culturales, series que retratan hechos reales o que se basan en estos.

A veces lo complejo es saber cuáles son esas series. Por ello, a continuación te dejamos algunos casos dignos de mencionar, que datan de los últimos años (y que encontrarás en Netflix):

The Crown

El soundtrack de la serie fue compuesto por Hans Zimmer, reconocido por su extenso trabajo con el director Christopher Nolan. Vía Das Tor.

The Crown nos contextualiza en la Inglaterra de mediados del siglo XX, cuando Winston Churchill iniciaba un segundo periodo como primer Ministro y la salud del entonces rey, George VIII, se deterioraba progresivamente.

La serie muestra una perspectiva más humana, y ciertamente menos solemne, de la vida personal de la familia real a la cabeza de uno de los imperios más influyentes en la historia moderna.

Sobre el drama de Peter Morgan, guionista responsable por la ganadora al Óscar The Queen, y Gabriel Tate de The Telegraph, resaltaría lo siguiente:

Matt Smith y Claire Foy comparten una conmovedora y relajada química que hace fácil comprender la longevidad de la unión, y que vuelve a la pareja no solo empática, sino humana.

Narcos

Diego Luna y Michael Peña aparecerán en la cuarta temporada de la serie, a estrenarse este año. Vía IndieWire.

Las primeras dos temporadas de la serie original de Netflix narran el ascenso de Pablo Escobar (Wagner Moura) como el principal productor y distribuidor de cocaína en el mundo, su fallido intento por introducirse en la política colombiana y su eventual ejecución.

Narcos intercala entre el punto de vista del mismo Escobar, y el de los agentes de la DEA que fueron tras su pista, Steve Murphy (Boyd Holbrook) y Javier Peña (Pedro Pascal).

Narcos no pierde el tiempo con interferencias o disparates de elencos-de-miles. Está construida sobre la base de un guion y actuaciones equitativamente afiladas, como cualquier buena serie debe ser. Al centro de ella [Narcos] está la interpretación merecedora de un premio por el actor brasileño Wagner Moura…

Opinaría Neil Genzlinger, de The New York Times, tras el estreno de la producción en 2015.

Call The Midwife

“Call The Midwife” está basada en las memorias de la enfermera inglesa Jennifer Worth. Vía The Daily Beast.

Jenny Lee (Jessica Raine) es una joven enfermera que arriba a Londres a finales de la década de los cincuenta. Decidida a convertirse en partera, pronto nota que las condiciones de la urbe, sobrepoblada, contaminada y antihigiénica, son menos que ideales para atender a los recién nacidos.

Narrada por Vanessa Redgrave, Call The Midwife es una recolección de las experiencias de un grupo de parteras empleadas por el convento Casa Nonnatus.

David Wiegand, del San Francisco Chronicle, resaltó el tono positivo de la serie en su momento:

Los televidentes que acertadamente reniegan del cinismo penetrante, en tanta de la televisión de estos días, encontrarán reconfortante alivio en la serie de la BBC.

The Get Down

Con una primera temporada que costó USD 120 millones, “The Get Down” se posiciona entre la producciones más caras de la historia televisiva. Vía Odyssey.

Situada a finales de la década de los setenta, The Get Down retrata el nacimiento de la cultura hip hop en la multicultural zona sur del Bronx neoyorkino.

El drama musical de Baz Luhrmann pretende ser una representación comprensiva de la época, al resaltar los problemas estructurales y socioeconómicos que obstaculizan el crecimiento de sus personajes titulares, al mismo tiempo que refleja el sentido de identidad comunitaria de los habitantes de la urbe.

La ambientación de la serie, aunada a su diverso elenco, impulsaron a Alyssa Rosenberg, de The Washington Post, a concluir:

En un momento en que me he encontrado a mí misma irritada, incluso cansada de mucho de lo que aparece en la televisión y cine, la visión de Luhrmann sobre la ciudad de Nueva York, en el sofocante verano de 1977, es uno de los pocos lugares en que quiero permanecer por largo tiempo.

GLOW

GLOW está inspirada en el programa de lucha homónimo que ganó fama en los ochenta. Vía Netflix.

Incapaz de conseguir un papel satisfactorio como actriz profesional, Ruth Wilder (Alison Brie) audiciona para hacerse con un rol en GLOW, el programa televisivo de lucha femenina ideado por Sam Sylvia (Marc Maron), un director con poco éxito.

Seguramente paradójico para algunos, a pesar de los estereotipos raciales y la hipersexualización de sus personajes, la serie insiste en la importancia de GLOW como uno entre contados espacios televisivos con protagonistas predominantemente femeninas de la era.

Sophie Gilbert, de The Atlantic, manifestó:

Más que todo, es simplemente ameno ver a mujeres divirtiéndose tanto. GLOW se apropia completamente de su teatralidad y estética llamativa, pero es inteligente y subversiva bajo la brillantina.

Manhunt: Unabomber

La serie se centra en la relación ficticia entre el terrorista y el perfilador del FBI responsable de su captura. Vía PromaxBDA Brief.

Manhunt sigue la historia del criminal sujeto de la investigación más larga y costosa en la historia del FBI: Ted Kaczynski (Paul Bettany), el infame terrorista que de 1978 a 1995 plantó bombas caseras a lo largo de Estados Unidos.

Además de explicar el proceso que llevó a su arresto, la serie producida por Discovery explora el pasado de Kaczynski como estudiante de Harvard, y los efectos a largo plazo de su involucramiento en el MK-Ultra, el programa de control mental insigne de la CIA.

Brian Lowry, de CNN, calificaría a la serie como uno de los mayores aciertos de la cadena estadounidense:

Manhunter: Unabomber representa fácilmente la mejor incursión de Discovery Channel en la televisión guionizada, un tenso y apasionante recuento que alude a aspectos de la investigación que muchos, sin duda, han olvidado o, más probablemente, nunca conocido.


Si bien la ficción no debería ser estimada, en ningún momento, como documento fidedigno histórico, las anteriores producciones son prueba de que, innegablemente, nos sienta muy bien volver la mirada a eventos del pasado para aprender.